Cientos de manifestantes enfrentaron ayer en la capital de Nicaragua a fuerzas antimotines que intentaban neutralizar con gases lacrimógenos y balas de goma una protesta contra una reforma al sistema de pensiones.
Los manifestantes lanzaron piedras y morteros a los antimotines en los alrededores de la Universidad Nacional Agraria (UNA), al norte de Managua.
La protesta fue convocada por estudiantes de la UNA opuestos a la reforma, que aumenta el monto de cotización a patronos y trabajadores e impone una dedución del 5% a la pensión de jubilados para atención médica.
Los cambios al sistema de pensiones fueron recomendados por el Fondo Monetario Internacional a fin de darle sostenibilidad al Instituto Nicaragüense de Seguro Social.
Aunque el Gobierno mantuvo intacta la edad de jubilación y el número de cotizaciones para pensionarse, los aumentos en las contribuciones han sido rechazados por empresarios, sindicatos opositores y sociedad civil.
La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social advirtió que la reforma provocará “despidos y más desempleo” y proyecta que unos 200 millones de dólares dejarán de circular en la economía, lo que redundará en una desaceleración del consumo y mayor informalidad. El obispo auxiliar de Managua, Julio Báez, llamó a la sensatez al presidente Daniel Ortega y a la vicepresidenta Rosario Murillo para que “detengan la violencia y la represión. ¡No pongan en peligro la paz del país!”, publicó en su cuenta de Twitter.