El premio Oswaldo Payá para el secretario general de la Organización de los Estados Americanos quedó sobre una silla con su nombre. El Gobierno cubano impidió que Luis Almagro viajara a la isla para recibir el homenaje que le harían disidentes por su apoyo a la democracia.
Rosa María Payá organizó la inusual premiación en memoria de su padre –líder opositor fallecido en un accidente de tránsito en 2012– en la sala de su casa del barrio El Cerro de La Habana.
Hasta la noche del martes había expectativa de que el acto pudiera llevarse a cabo con los 15 invitados internacionales, pese a que el Gobierno cubano ha rechazado cualquier apertura política, tras más de medio siglo de régimen de partido único.
Finalmente, Almagro denunció ayer en una carta que las autoridades de la isla le negaron la entrada.
