Tras casi dos años de una gestión polémica en la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), la nueva directora de esta entidad, Yazmín Cárdenas, se propone hacer, según sus palabras, cambios profundos en la institución.
Alejar a la Senniaf de las controversias en las que se ha visto envuelta y ponerla al servicio de la población, a través de la elaboración de un plan estratégico que permita fortalecer y ampliar los programas de atención que son dirigidos a los niños, jóvenes y las familias del país, es su principal meta.
Durante los últimos dos años, Cárdenas ejerció como asesora legal del Ministerio de Desarrollo Social en aspectos de poblaciones vulnerables, niñez, mujer, adolescencia y familia, además de aportar en proyectos que se llevan desde esa entidad como el programa 120 a los 65 y el plan estratégico interinstitucional de juventudes, entre otros.
¿Quién la contactó para ocupar el cargo?
Cuando se dio toda la situación —en el mes de junio— y se abrió el puesto, el presidente Juan Carlos Varela me consideró para ocupar el cargo y es cuando recibo la notificación de que se me había hecho el nombramiento para esta posición. No lo había pensado, así que fue una sorpresa para mí.
¿Por qué aceptó el cargo?
Esta es mi pasión, siempre me he dedicado a atender a los niños y a las familias panameñas, y creo que desde esta posición puedo lograr grandes cosas en favor de una atención y protección integral de nuestro niños y adolescentes.
¿Ha podido hacer una evaluación de la institución?
Desde que fui ratificada en el cargo por la Asamblea Nacional, pude iniciar un diagnóstico inicial de la institución donde se ha evaluado la estructura organizacional, parte del personal técnico, y se ha encontrado que hay que reforzar los programas que se desarrollan desde esta Secretaría.
¿Qué deficiencias ha encontrado?
Los programas de la Senniaf son deficientes porque están concentrados en temas de niñez, dejando de lado la atención a los adolescentes y la familia. Además, no se tiene presencia de la institución en todo el país y tampoco se cuenta con un sistema informático adecuado y transparente para las distintas bases de datos que la ley nos obliga a tener al respecto, por ejemplo, a los niños en estado de adoptabilidad, proceso de adopción en curso, niños que se encuentran bajo el esquema de protección, etc.
¿Qué más encontró en la institución?
La entidad no cuenta con un plan estratégico en el que se establezcan programas operativos anuales, el último data de 2011. Además, se necesita más personal y un equipo humano orientado a la protección de los derechos de la niñez y adolescencia.
¿Y con el tema de las adopciones?
La dirección de adopciones es un punto conflictivo. A este tema hay que dedicarle mucho tiempo de docencia para que la población comprenda que una de las funciones de la Senniaf es la protección de los niños en estado de vulnerabilidad. No necesariamente esos niños están para adopción y tampoco es función de la entidad decidir sobre qué niño es puesto en adopción o a quién se le asigna un menor. Eso lo decide un juez de niñez y adolescencia.
¿Cuáles serían las prioridades en su gestión?
El establecimiento de un plan estratégico alineado con los programas de gobierno, impulsar programas de fortalecimiento familiar y de atención a los adolescentes, crear un sistema informático claro y transparente sobre cada niño, ampliar la presencia de la Senniaf. Actualmente, hay sedes en Bocas del Toro, Colón, Chiriquí, Darién, Veraguas, además del distrito de San Miguelito y pronto habrá una sede en La Chorrera.
Otra prioridad es el fortalecimiento del capital humano y las capacidades de atención del personal técnico, desde los de más alta jerarquía hacia abajo, para ofrecer una atención integral.
Igualmente, queremos establecer un plan de familias de acogida bien estructurado para evitar, en la medida de lo posible, que los niños en situación de riesgo social sean institucionalizados.
¿El recurso económico y de personal es suficiente para desarrollar estos planes?
Cuando entré a la Senniaf había un presupuesto preaprobado por el Ministerio de Economía y Finanzas para 2017 de $6.9 millones, de los cuales, $6.2 millones son para funcionamiento y $700 mil para inversión.
Definitivamente no podemos trabajar con eso. De hecho esperábamos un poco más, pero sabemos que nos tenemos que preparar para pedir créditos extraordinarios o traslados de partidas.
Por ejemplo, el tema de las aperturas de nuevas sedes en las provincias de Coclé y Los Santos y en las áreas comarcales, no fueron contempladas en el presupuesto del próximo año.
Trabajaremos, nos organizaremos y haremos las alianzas necesarias, de tal forma que podamos cumplir con los compromisos que hemos adquirido.
¿Cree usted que la Senniaf ha desempeñado su labor de la mejor manera?
No se llevó un trabajo articulado, y la principal función de la Senniaf es coordinar y articular todas las políticas sociales de atención y de protección a la niñez.
¿Ha habido algún acercamiento con agrupaciones de la sociedad civil?
Estamos realizando las alianzas con las distintas instituciones que desarrollan programas en favor de la niñez, y además abriendo los espacios de participación tanto a niños como a los adolescentes. Hemos establecido mecanismos de comunicación con los distintos grupos de la sociedad civil que brindan atención a la niñez, además se han establecido alianzas con universidades y organismos internacionales, como el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef, por sus siglas en inglés), así como con el Órgano Judicial y el Ministerio Público.
¿Cómo hará para cambiar la percepción ciudadana de la Senniaf?
La Ley No. 14 del 23 de enero de 2009 que creó la Senniaf, establece las competencias claras de la institución y fija cuales son nuestras verdaderas funciones, así que nos toca hacer que la gente comprenda que la labor de la institución es de protección especializada y administrativa en favor de la niñez, adolescencia y familia. Seremos una institución de puertas abiertas.
