En medio de una creciente presión, la Policía de Charlotte, Carolina del Norte, se negó ayer a difundir un video que podría solucionar versiones de hechos muy divergentes sobre la muerte a balazos de un hombre negro.
Kerr Putney, jefe de Policía de Charlotte-Mecklenburg, sostuvo que presentar las imágenes captadas por las cámaras de las patrullas y en el uniforme de los policías durante la muerte de Keith Lamont Scott, de 43 años, podría socavar la investigación. Dijo que el video será dado a conocer cuando crea que existe una “razón convincente” para hacerlo.
“No deberían esperar que sea divulgado”, agregó Putney. “No voy a poner en riesgo la investigación”.
Mientras tanto, un número no revelado de miembros de la Guardia Nacional se reunió en Charlotte tras ser enviados por el gobernador Pat McCrory luego de una segunda noche seguida de malestar racial que llevó a decretar el estado de emergencia. “He declarado el estado de emergencia e iniciado esfuerzos para desplegar la Guardia Nacional y la Patrulla de Caminos para asistir a la Policía local en Charlotte”, escribió el gobernador Pat McCrory en Twitter. Más tarde, en declaraciones a CNN, expresó: “No podemos tolerar la violencia. No podemos tolerar la destrucción de propiedades y no toleraremos los ataques contra nuestros policías que se producen en este momento”.
El jefe de la Policía advirtió a los manifestantes que habrá una acción preventiva mucho más rápida por parte de las fuerzas del orden.
La situación pareció contraponerse a la imagen de Charlotte como una ciudad de vanguardia, respetuosa de la diversidad y capital bancaria del Nuevo Sur.
Charlotte es la ciudad estadounidense más reciente en verse sacudida por protestas y recriminaciones relacionadas con la muerte de un hombre negro a manos de la Policía, una lista que incluye a Baltimore, Milwaukee, Chicago, Nueva York y Ferguson, Missouri.
En tanto, en Tulsa, Oklahoma, fiscales acusaron ayer de homicidio a un policía blanco por la muerte de un hombre negro desarmado en una calle de la ciudad la semana pasada.
Todo comenzó cuando una manifestación pacífica, contra los abusos policiales, se desbordó con actos de violencia, el miércoles. Centenares de manifestantes empezaron a romper ventanales y lanzar proyectiles contra las fuerzas del orden, que respondieron con bombas de gas lacrimógeno, observó un periodista de la AFP.
Cuarenta y cuatro personas fueron arrestadas, y un manifestante recibió un disparo que le ocasionó heridas graves. Las autoridades de la ciudad dijeron que la Policía no le disparó al hombre.
Horas después, en una medida que muestra lo tensas que están las cosas, tres de los principales empleadores de Charlotte –Bank of America, Wells Fargo y Duke Energy– dijeron a miles de sus trabajadores que no salieran a las calles de la ciudad para acudir a sus labores.
Horas antes del anochecer del jueves, el jefe de la Policía indicó que no veía la necesidad de establecer un toque de queda. Además de los miembros de la Guardia Nacional, fueron enviados a la ciudad policías estatales y expertos en solución de conflictos del Departamento de Justicia federal para mantener la paz.
Los manifestantes exigen respuestas sobre la muerte de Scott, y algunos portan letreros que dicen: “Den a conocer las grabaciones”.
Los manifestantes están convencidos de que Keith Lamont Scott, de 43 años, abatido el martes por disparos de la Policía, fue víctima de un flagrante error.
Según la Policía, Scott fue abatido por el agente Brentley Vinson porque se negaba a bajar su arma de fuego. Los familiares de Scott afirman que el fallecido solo tenía un libro en su mano.
Lo del arma “es una mentira”, aseguró Taheshia Williams, vecina del barrio, cuya hija estudia en la misma escuela que uno de los hijos de Scott. “Le quitaron el libro y lo reemplazaron con un arma. Ese hombre esperaba sentado aquí todos los días a que su hijo saliera del autobús”.
El agente Vinson fue suspendido mientras culmine una investigación administrativa.
