Hombres enmascarados a bordo de tres camionetas abrieron fuego ayer sobre un autobús con cristianos coptos al sur de la capital egipcia, matando a al menos 28 personas e hiriendo a otras 22, informó el Ministerio del Interior.
Ningún grupo reivindicó el ataque, el cuarto contra los cristianos desde diciembre de 2016 que, sin embargo, mostraba todas las características de los perpetrados por la filial egipcia del Estado Islámico (EI).
El ataque ocurrió cuando el vehículo recorría una carretera de acceso al monasterio de San Samuel Confesor, en la región de Minya, a unos 220 kilómetros al sur de El Cairo, dijeron funcionarios de seguridad. Según los testigos, el ataque fue obra de entre 8 y 10 atacantes, vestidos con uniformes militares. Las víctimas viajaban de la provincia vecina de Bani Suief al monasterio.
El vocero del Ministerio de Salud, Khaled Mogahed, dijo que la cifra de muertos podría aumentar. Según el sitio web Copts United, los únicos tres sobrevivientes fueron tres niños.
Egipto lleva años luchando contra la insurgencia ligada al extremista EI, que se centra en el volátil norte de la península del Sinaí.
Las televisoras árabes mostraron imágenes de un autobús dañado junto a un camino, rodeado de cuerpos tendidos en el suelo, cubiertos por hojas de plástico negro, y varias ambulancias.
En respuesta a esta acción terrorista, la Fuerza Aérea egipcia bombardeó ayer “campos de entrenamiento terrorista” en la ciudad libia de Derna, informó la televisión pública.
“Egipto no dudará en atacar los campos terroristas, dentro o fuera del país”, declaró el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi.
Por su parte, el papa Francisco mostró su conmoción por el ataque, que calificó de “bárbaro”. El papa “se entristeció profundamente al ser informado del ataque”, según informó la Santa Sede.
