La tensión entre poderes en Brasil escaló ayer con la decisión de la corte suprema de analizar un caso que podría amenazar al presidente del Senado, quien criticó a la justicia por procedimientos de la investigación del fraude en Petrobras.
El jefe del Senado, Renán Calheiros, había anunciado la víspera que sería recibido por el presidente Michel Temer, junto a la titular del Supremo Tribunal Federal (STF) Carmen Lucía, pero la reunión no se realizó por problemas de agenda de esta última, dijeron fuentes del máximo tribunal.
Las tensiones saltaron a la luz el martes cuando Calheiros llamó“juececito” al magistrado de primera instancia Vallisney Souza Oliveira por haber ordenado detener a policías del cuerpo especial del Senado, sospechosos de desinstalar dispositivos de escuchas telefónicas y ambientales en las residencias de legisladores investigados.
Carmen Lucía pidió respeto entre los poderes y dijo sentirse atacada personalmente por los insultos contra el juez.
Calheiros, que también es investigado en causas de corrupción en el STF, volvió a la carga ayer al anunciar que el Senado había presentado un recurso ante el máximo tribunal, cuestionando “los excesos cometidos en la operación” y solicitando la devolución de los equipos y el material decomisado.
Además, anticipó que recurrirá ante el Consejo Nacional de Justicia contra el magistrado que dispuso la operación en el Senado.
“Será una oportunidad para que se pueda defender, presentar sus razones y hablar de los hechos gravísimos que implicaron la invasión del Poder Legislativo”, dijo Calheiros en una rueda de prensa.
La ofensiva del presidente del Senado incluyó un pedido al titular de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, para que agilice la votación de una iniciativa ya aprobada por el Senado que recorta las jubilaciones de miembros de la justicia que hayan cometido actos deshonestos contra la administración pública.