Corea del Norte se enfrenta a una nueva serie de sanciones que buscan privarle de dinero para financiar su programa nuclear, tras una votación unánime ayer en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en favor de una resolución redactada por Estados Unidos y el aliado de Pyongyang, China.
La resolución, que amplía drásticamente las sanciones vigentes, se aprobó tras la última prueba nuclear de Corea del Norte el 6 de enero y el posterior lanzamiento de un cohete el 7 de febrero que Washington y sus aliados afirmaron que usó tecnología prohibida de misiles balísticos.
Pyongyang asegura que fue un lanzamiento pacífico de un satélite. La embajadora de Estados Unidos, Samantha Power, aseguró que las sanciones van más allá de cualquier régimen de medidas punitivas aprobado por la ONU en las dos últimas décadas y que busca evitar la llegada de fondos para el programa nuclear norcoreano y de otras armas prohibidas.
A partir de ahora, todos los envíos hacia y desde Corea del Norte deben ser inspeccionados y los representantes comerciales de Pyongyang en Siria, Irán y Vietnam se encuentran entre los 16 individuos que fueron agregados a una lista negra de la ONU, junto con 12 entidades norcoreanas.
“Virtualmente todos los recursos de Corea del Norte son destinados a la temeraria e incansable búsqueda de armas de destrucción masiva”, dijo Power al Consejo tras la votación, y agregó que las provisiones sobre inspección de cargas son “muy significativas”.
