Una fuerza de tareas humanitarias de Naciones Unidas no ha logrado realizar entregas a sirios en los últimos dos meses debido a que el gobierno del presidente Bashar Al Asad ha suspendido la aprobación para el paso de caravanas de ayuda, dijo ayer el asesor humanitario de la ONU.
Antes de poder entrar a las áreas sitiadas, las caravanas necesitan de cartas del Gobierno y garantías de seguridad de parte de grupos armados.
El asesor de la ONU, Jan Egeland, dijo a periodistas tras reunirse con altos diplomáticos en Ginebra que lo mínimo que puede hacer el Gobierno es darles las cartas de facilitación y denunció que los insurgentes que combaten a las fuerzas de Al Asad también están creando obstáculos, lo que contribuye a la peor situación desde 2015.
Egeland llamó a Rusia, Turquía e Irán a reducir los enfrentamientos en la gobernación de Idlib, que, según dijo, “clama por un cese al fuego”.
Esta semana, Rusia realizó un congreso para la paz en Siria en la ciudad turística de Sochi. Egeland dijo que, hasta ahora, esa iniciativa no ha generado ningún avance, pero que espera que sirva.
En los últimos días tuvieron lugar ataques aéreos en dos atiborrados mercados en Idlib, con al menos 31 muertos, dejando a cientos de miles de personas sin acceso a servicios de salud.
Más al norte, una ofensiva turca en el distrito de Afrin ha provocado el desplazamiento de unas 15 mil personas, dijo Egeland, y agregó que “también hay reportes... de que las autoridades locales han dificultado a la gente huir del área de Afrin”.
En tanto, Estados Unidos no descarta una nueva acción militar en Siria luego de recientes acusaciones de ataques con armas químicas en el país, dijo un alto funcionario estadounidense.
A raíz de presuntos ataques con sarín y cloro, incluido uno no confirmado ayer en la ciudad de Douma, controlada por los rebeldes, Washington dijo que quiere enviar un mensaje al régimen sirio y sus socios rusos de que ya es suficiente.
