Naciones Unidas pidió ayer al Gobierno paraguayo que investigue y sancione el asesinato de un dirigente opositor y las violentas protestas que derivaron en una crisis política, situación que llevó al presidente Horacio Cartes a cancelar un viaje a Argentina para encabezar hoy la instalación de una mesa de diálogo con líderes de la oposición y mediación de la Iglesia católica.
El representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amerigo Incalcaterra, dijo que las autoridades están haciendo “lo que tienen que hacer”, luego de que un policía disparó por la espalda a Rodrigo Quintana, de 25 años, dentro de la sede del opositor Partido Liberal.
El incidente ocurrió en la madrugada del sábado pasado, horas después de que enardecidos manifestantes irrumpieran en la sede del Congreso en Asunción y le prendieran fuego, en protesta por la aprobación, de parte de un grupo de senadores, de un proyecto de enmienda constitucional que permite la reelección presidencial.
“Esperamos que se investiguen los hechos y se sancione a los responsables, tanto de los actos de violencia, como los responsables en relación con la muerte del ciudadano”, declaró Incalcaterra, tras reunirse con el canciller Eladio Loizaga.
Un policía fue acusado del delito de homicidio en relación con la muerte de Quintana. Funcionarios del Gobierno dijeron en una rueda de prensa ayer que no hubo órdenes de abrir fuego. El canciller reemplazará a Cartes en un foro económico al que debía asistir en Argentina. Cartes también se ausentará de un acto el viernes, donde estaba prevista la firma de acuerdos sobre la hidroeléctrica binacional Yacyretá, que comparten sobre el limítrofe río Paraná.
La sorpresiva votación del Senado, que se dividió en dos respecto a la iniciativa y fue foco del conflicto que estalló el pasado viernes, se realizó a puertas cerradas, desconociendo la autoridad de su presidente.
