RELACIONES ENTRE EMPRESARIOS Y POLÍTICOS

Odebrecht y el ejecutivo que conquista a los presidentes

Odebrecht y el ejecutivo que conquista a los presidentes
André Rabello saluda al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina (Izq.), ante un sonriente Varela (centro).

En la puerta de la estación del Metro Lotería había el pasado miércoles algunas caras nuevas en relación con las últimas inauguraciones celebradas en el país: el presidente Juan Carlos Varela se estrenó en estas lides –que tanto gustan a los políticos– cuando está a punto de completar su segundo mes de mandato.

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Odebrecht y el ejecutivo que conquista a los presidentes

Había otras caras que, sin embargo, repetían tras la apoteósica inauguración de la línea 1 el pasado 5 de abril, aquella que el expresidente Ricardo Martinelli quizás vislumbró como un trampolín hacia la reelección de su partido en el poder.

Entre ellas estaba la del empresario André Rabello, principal representante en Panamá de la constructora Norberto Odebrecht, que ha liderado la ejecución del Metro y de otras tantas obras en Panamá en los últimos años.

En la estación Lotería, y no por azar, Rabello tuvo uno de los primeros encuentros en público con Varela desde que este es presidente de la República.

La relación de Rabello y Odebrecht con el Gobierno de Panamá comenzó durante la administración de Martín Torrijos, en concreto en 2006, cuando la constructora se hizo con el contrato del sistema de riego Remigio Rojas por $54.2 millones.

Desde ese momento hasta la inauguración de la estación Lotería, la empresa se ha adjudicado –sola o en consorcio con otras compañías– contratos por más de $5 mil millones, cifra que no incluye la hidroeléctrica Chan II, en la que Odebrecht invertirá –y posteriormente recuperará– mil 49 millones de dólares.

La empresa brasileña ha estado detrás de los proyectos insignia de los dos últimos Gobiernos.

Su primer gran contrato fue la fase I de la cinta costera, adjudicada por el exministro de Obras Públicas Benjamín Colamarco, por $189.1 millones.

Luego, el expresidente Ricardo Martinelli, que criticó en la contienda electoral de 2009 la asignación de ese contrato, concedió a la misma empresa la segunda y tercera fase de la cinta costera. La segunda, que conecta el Mercado del Marisco con el Casco Antiguo, fue a través de una adenda por $52 millones. La tercera, tanto o más polémica que la primera y que conecta la avenida Balboa con la avenida de Los Poetas, la obtuvo Odebrecht por $782.1 millones.

En la licitación del Ministerio de Obras Públicas (MOP), en ese momento liderado por Federico José Suárez, se solicitaba la construcción de un túnel para evitar el impacto al Casco Antiguo de Panamá, pero terminó construyéndose un viaducto marino alrededor del conjunto histórico.

Una de las caras visibles del MOP en estos grandes contratos es su director de Proyectos Especiales, Carlos Ho, que ha trascendido administración tras administración y todavía figura en la planilla de la entidad.

La obra más importante de Martinelli, el Metro de Panamá, no tendría un protagonista distinto, pero esta vez la compañía brasileña se hizo con el proyecto junto a la española FCC Construcción.

El contrato original se firmó por $1,452 millones, pero tras varias adiciones a la línea –entre ellas la estación Lotería– el proyecto se elevó a $2,091 millones.

Ahora, con Juan Carlos Varela en el Palacio de las Garzas, el punto de mira de Rabello debe estar en la segunda línea del Metro de Panamá, que la secretaría dirigida por Roberto Roy, licitará el 15 de septiembre próximo.

Con rostro de satisfacción, el expresidente Ricardo Martinelli realizó el 14 de noviembre de 2013 su primer recorrido de prueba en el Metro, obra insignia de su gestión.

Entre las tantas sonrisas que acompañaron al exmandatario, y en clara violación del Código Electoral y la Constitución, estaba también el candidato presidencial de Cambio Democrático (CD), José Domingo Arias. La fórmula no fue una excepción, y el antiguo partido gobernante utilizó la obra que le costó casi $2 mil millones al erario como trampolín para su campaña política.

Tras la inauguración del tren, Arias y Martinelli se desplazaron varias veces juntos en él. Un día, incluso, usaron este medio para llegar hasta un centro comercial, donde almorzaron en medio de los comensales habituales del sitio. Arias, por su parte, se transportó en este sistema para asistir a otros compromisos electorales. Con cámara fotográfica o de video, el político se aseguraba que el electorado supiera que él estuvo en el Metro.

Durante semanas, la exgobernadora Mayín Correa organizó giras para que cientos de ciudadanos de diferentes lugares del país conocieran la obra. Les explicaba cómo se usaba, les ponía una camiseta, les regalaba una bolsa con comida y les contaba su visión de cómo la administración de Martinelli, su jefe, había transformado el país. El paseo continuaba con un recorrido en un bus por la cinta costera tres.

LUIS BURÓN-BARAHONA

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