El partido gobernante de Venezuela dio ayer su total y público respaldo al presidente Nicolás Maduro, quien buscará la reelección este año en una votación anticipada, pese a que su popularidad está en niveles mínimos por la crisis económica y social que enfrenta el país.
En una sesión transmitida en la televisión estatal, el segundo hombre más poderoso del oficialismo, Diosdado Cabello, consultó a la militancia reunida frente a Maduro si aprobaba su candidatura a las elecciones presidenciales previstas para antes de mayo y de inmediato se escucharon aplausos y vítores a su favor.
De esta forma, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) confirmó que propondrá a Maduro como su único candidato para esos comicios convocados por la Asamblea Nacional Constituyente, mientras que una fracturada coalición opositora se debate sobre si participar o no.
“Aprobado por aclamación y por unanimidad”, dijo Cabello, el segundo vicepresidente de la organización política gobernante.
“Es usted oficialmente el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela”, agregó mirando a Maduro.
El mandatario, vestido de rojo, prometió a sus seguidores triunfar en la votación, que tendrá lugar en medio de una hiperinflación, recesión económica y escasez de alimentos y medicinas, problemas que han erosionado su popularidad hasta mínimos del 20%, según los últimos sondeos.
Pero aun en su peor momento, Maduro puede ganar y repetir por seis años más como presidente en vista de que la coalición opositora aún no escoge a un candidato unitario y enfrenta el desánimo en sus filas tras las denuncias de fraude en las últimas jornadas electorales de 2017.
“¿Creen que con una declaración del secretario Tillerson ya vamos a arrugar?, dijo Maduro, refiriéndose a la posibilidad que planteó el secretario de Estado estadounidense el jueves de que su salida se produzca a mano de militares del país sudamericano. “No nos vamos a rendir (...) Voy rumbo a una gran victoria”, afirmó.
