Después de casi dos años y medio de un conflicto político permanente en Venezuela, que derivó en una crisis alimentaria y de salud, la Organización de Estados Americanos (OEA) se pronunció ayer.
“Considerando que la Carta de la OEA reconoce que la democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, que uno de los propósito de la OEA es promover y consolidar la democracia dentro del principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados, y que todo Estado tiene derecho a elegir sin injerencias su sistema político, económico y social y a organizarse en la forma que más le convenga declara”, que se ofrece para identificar algún acuerdo en la “búsqueda de soluciones mediante un diálogo abierto e incluyente (...) para salvaguardar la paz, con pleno respeto a su soberanía [y] su respaldo a la iniciativa de los expresidentes (…) para la reapertura de un diálogo efectivo entre el Gobierno y la oposición con el fin de encontrar alternativas para favorecer la estabilidad política, el desarrollo social y la recuperación económica (...)”, señala el documento pactado tras casi 10 horas de debate.
Al menos 32 de los 34 Estados miembros del organismo se reunieron dos días después de que el secretario general, Luis Almagro, invocara la Carta Democrática y convocara a una sesión urgente del Consejo Permanente entre el 10 y el 20 de junio.
Conforme Artículo 20 invoco la Carta Democrática Interamericana @OEA_oficial #InformeOEAVzla https://t.co/NJ0h7Fuh39 pic.twitter.com/ztjucj32NF
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— Luis Almagro (@Almagro_OEA2015) May 31, 2016
En la reunión de ayer no estuvo presente Almagro, pero su nombre fue mencionado por líderes de delegaciones afines al Gobierno de Venezuela, entre otros, que cuestionaron su proceder de cara a la crisis de Venezuela, tildándolo de “secretario activista” y que le recordaron que los dueños del organismo son los Estados “soberanos y libres”, que él debe someter sus intervenciones a las normas que rigen el organismo y a un lenguaje apropiado para con los Estados, a fin de no comprometer la imparcialidad de la OEA en temas hemisféricos.
Dominica puso en duda la validez del “informe o la carta, como quieran ustedes llamarla”, que Almagro envió al presidente del Consejo, Juan José Arcuri.
El representante de Antigua y Barbuda alegó: “Es muy lamentable que personas de esta organización han usado un lenguaje excesivo contra un Estado miembro. Depende de nosotros conservar la integridad de la OEA (...) el secretario general debe hablar por todos los Estados miembros (...) una vez uno se convierte en secretario general no puede hablar por cuenta propia”.
San Vicente y las Granadinas, a su turno, fustigó que el informe fuera escrito solo en español y que se distribuyera a través de las redes sociales antes que a los Estados.
Llegar a la decisión de adoptar una resolución de consenso requirió de todo un ejercicio de diplomacia por parte de Arcuri, que luego de haber abierto la sesión para considerar un proyecto de declaración sobre la situación de Venezuela a solicitud de las misiones permanentes de Argentina, Colombia, Perú, Costa Rica, México, Honduras, Barbados y Estados Unidos, tuvo que ceder a la postura de Venezuela que, apelando a una cuestión de orden, pidió la suspensión de la sesión y que se citara a otra –atendiendo a una solicitud de ellos– que podría realizarse ese mismo día, ya que, adujo, no se había atendido de forma diligente el pedido del país y eso sentaría un precedente peligroso.
La propuesta fue secundada por las delegaciones de Nicaragua y Bolivia, que consideraron inaudito e inadmisible que por solicitud de terceros países se discutieran los asuntos internos de una nación.
Tras una discusión sobre el procedimiento apropiado para decidir sobre la petición de Venezuela, México actuó como mediador y propuso un receso de 15 a 20 minutos que, a la postre, se extendió por casi una hora y tras el cual el presidente propuso levantar la sesión y hacer una convocatoria inmediata “a petición de Venezuela y otros países” y discutir los dos proyectos de resolución.
Así se hizo, no sin que antes Venezuela advirtiera que eso no significaba que retiraba su solicitud de suspensión de la reunión.
LOS MÁS CRÍTICOS
Canadá, Estados Unidos y Paraguay fueron los únicos que advirtieron que el texto redactado la noche anterior, tras horas de discusión y análisis de las dos propuestas presentadas, no refleja la realidad de la situación.
Canadá y Estados Unidos, empero, coauspiciaron el proyecto de resolución de consenso en aras de que se avance hacia una solución dialogada de la crisis.

“Canadá participó de buena fe en todas estas conversaciones y francamente nos hubiese gustado tener un texto diferente que hubiese sido redactado en términos más duros (...) cualquiera que vea el texto presentado por México verá que es un texto blando y débil, pero Canadá estuvo de acuerdo en apoyar este consenso y mostrar flexibilidad porque creemos que las soluciones a los desafíos que se presentan deben ser alentados a través de un diálogo constructivo con todos los sectores (….) esperamos que el texto promueva un diálogo genuino y un respeto a la Carta Democrática”, señaló luego de refutar afirmaciones del representante venezolano que al sustentar la propuesta de resolución de su país indicó que han estado sometidos a una “brutal campaña mediática”.
“No es solo lo que dicen en los medios –afirmó el representante canadiense– sino lo que nos cuentan amigos, conocidos, que nos dicen que no tienen alimentos que comer y que niños mueren cada día porque no tienen medicamentos”.

Estados Unidos, que aseguró que el texto no es perfecto pero que lo apoyó en aras del consenso, dijo esperar que el Gobierno de Venezuela “se pueda sumar al consenso aceptando una mano de solidaridad extendida por los miembros del Consejo”. No obstante, manifestó su preocupación porque el Tribunal Supremo de Venezuela bloquea el papel legítimo de la Asamblea Nacional y reiteró su solicitud de que el Gobierno libere a los presos políticos.

Paraguay, en tanto, rechazó la propuesta y propuso una enmienda a la declaración. “A nuestro parecer no es la más apropiada y no debe ser aceptada, ya que no refleja la grave situación (…) nuestro país propone en ese sentido la inclusión de un concepto que a nuestro concepto resulta prioritario para que Venezuela pueda alcanzar una solución pacífica, democrática y constitucional, nos referimos a la figura del referendo revocatorio (...)”.
La representante de Paraguay incluso recordó que en 2004 la figura del referendo y la participación del secretario general y una misión electoral de la OEA no fue considerada una intromisión por el Gobierno de Venezuela, y en ese momento su representante permanente se refirió a la consulta en términos diferentes. “Las consultas populares en nuestro país son un triunfo a la libertad, los resultados del referendo revocatorio han demostrado que la consulta ofrece mayores garantías a la paz y a la democracia que el uso de la violencia”, recordó la embajadora permanente.
SOLUCIÓN INTERNA

Colombia, como la mayoría de los países, abogó por una solución vía el diálogo que sea construida por los propios venezolanos, pero un diálogo “que no busque aplazar decisiones que son de importancia”.
Panamá dijo ser parte del acompañamiento al proyecto de resolución de consenso, en aras de promover un acercamiento con el Gobierno de Venezuela para una solución a los problemas del país y de apoyo a las acciones de los expresidentes y cualquier otra iniciativa que se dé en este sentido.
Nicaragua volvió a hacer uso de la palabra para “lamentar el haber escuchado intervenciones irrespetuosas de algunos Estados, no se puede fortalecer la democracia con prácticas injerencistas (...) eso debe quedar claro en esta organización, se debe respetar la soberanía del Gobierno venezolano”.
Luego de que todas las delegaciones expusieron sus argumentos sobre el proyecto de resolución, Arcuri propuso aprobar por consenso la propuesta, a lo que se opusieron Antigua y Barbuda y Venezuela, que alegó que debía consensuarse con la resolución que proponía Venezuela, porque su país no participó en la negociación informal que se dio la noche anterior y muchos países incluso desconocían su propuesta. Además, impulsaron la creación de un grupo de trabajo para redactar un nuevo documento y presentarlo cuando estuviera listo.
Elisa Ruiz
Embajadora permanente de Paraguay
Canadá reaccionó airadamente. Rechazó que la propuesta de Venezuela no se conociera y no hubiera sido tomada en cuenta, y remarcó que si en lo que él y el resto participó la noche anterior no era un grupo de trabajo, no sabía qué había sido. “No nos engañemos, todos hemos visto esos textos, todos hemos contribuido a esos textos, los que estuvieron ayer y no hablaron pudieron hacerlo, cuando ayer no hicieron comentarios ahora vienen a decir que debemos crear otro grupo de trabajo cuando tienen el mismo texto y las mismas herramientas de trabajo. Hemos considerado suficientemente la propuesta venezolana, avancemos”, acotó.
La posición de Canadá fue avalada por Estados Unidos, que pidió a los Estados no caer en una trampa de procedimiento cuando tienen un consenso bien claro. Costa Rica y Argentina también instaron a seguir adelante.
El presidente del Consejo zanjó la discusión señalando que no aceptaría ningún tipo de ideas de que se ocultó, no se participó o se negó la legitimidad que tiene cada Estado de ser escuchado y lograr algún tipo de consenso.
A pesar de lo anterior se aprobó un nuevo receso –de una hora– para tratar de acercar la postura de Venezuela, un objetivo que se cumplió y que evitó tener que llamar a votación.
Rodríguez y Maduro atacan a Almagro
La OEA no puede aplicar la Carta Democrática Interamericana por la crisis que vive Venezuela como pidió el secretario general de la entidad, dijo la canciller, Delcy Rodríguez.
“La Carta Democrática es una entelequia, un eufemismo (...) no puede aplicarse carta alguna porque no hay una dimensión punitiva sobre los Estados”, aseguró sin dar mayores explicaciones. “No nos sometemos a ningún tipo de yugo”, agregó Rodríguez. “En Venezuela, Almagro no da órdenes”, advirtió.
Rodríguez acusó al secretario general de ser el “canciller” de la oposición y un “agente imperial” a través del cual se buscaría un “proceso de intervención” en el país que inclusive podría llegar a una acción armada. “El imperio decidió que es la hora de tomar nuestros recursos y para ello ha intentado todas las vías y ha creado situaciones artificiosas”, dijo.
Según la canciller, Almagro hizo un “uso fraudulento” al invocar la Carta Democrática Interamericana, porque en el caso de Venezuela “no hay ruptura del orden constitucional”. En tanto, el presidente Nicolás Maduro manifestó que Venezuela no es dominada “por la OEA ni por la basura del secretario general Almagro”, y anunció que el sábado se realizarán “grandes movilizaciones” en todo el país contra “el títere del imperialismo: Almagro”.
Las declaraciones de Maduro se produjeron al término de una marcha en la que participaron seguidores del Gobierno y empleados públicos, en respaldo al mandatario y para condenar que se invocara la Carta Democrática.
