Durante el primer día de vigencia de los nuevos decretos migratorios –el pasado viernes 1 de julio–, el Servicio Nacional de Migración (SNM) recibió los documentos de 34 extranjeros que no tienen un estatus legal en el país.
De ese total, 31 personas se acogieron al Decreto Ejecutivo No. 167, que fijó el procedimiento de regularización migratoria general, y 3 lo hicieron mediante el Decreto Ejecutivo No. 168, que establece el procedimiento exclusivo para inmigrantes de China.
Quienes fueron al SNM el viernes, tramitaron su cita con antelación desde la página web de la entidad, por lo que todo transcurrió en orden y de manera rápida.
Los decretos migratorios para regularizar a los extranjeros ilegales en el país, que tienen en pie de guerra al principal gremio de abogados de Panamá, entraron en vigencia el pasado viernes 1 de julio.
Ese día, mientras la atención de una buena parte de la población se concentraba en lo que ocurría en la Asamblea Nacional, que inauguraba un nuevo periodo legislativo, así como en el discurso de rendición de cuentas del presidente Juan Carlos Varela, en la sede del Servicio Nacional de Migración (SNM), en la vía Ricardo J. Alfaro, se congregaron los primeros beneficiados con esta medida.
A las 6:00 a.m. del viernes, afuera de la entidad, había unas 30 personas, pese a que esa oficina empieza a atender al público a las 8:00 a.m. En medio de una llovizna que había dejado la tormenta que azotó a la capital en la madrugada, los migrantes que hacían fila saciaban su hambre valiéndose del menú callejero que ofrecía un chichero: empanadas de carne y queso, chicha de naranja y chorizo.
Pero, no todos los que estaban en la fila iban a hacer trámites respecto a los decretos 167 [legalización general] y 168 [para los ciudadanos de China].
Allí también estaban los que iban en busca de un carné de permanencia provisional, renovar documentos, o los que fueron a pagar multas. Cuando se permitió el acceso a las oficinas, el seguridad de la entrada principal dio las directrices: quienes habían hecho cita basados en los decretos migratorios 167 y 168 subían al segundo piso. El resto tenía que quedarse en la planta baja.
EL SEGUNDO PISO
Al segundo piso, que está separado de la planta baja por 49 escalones, subieron las primeras 10 personas. Los recibía un sargento del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), quien les daba la bienvenida y al instante les preguntaba a qué habían ido. Esto, con el propósito de comprobar si en efecto tenían la cita que debieron hacer a través de la página web del SNM.
Por las escaleras desfilaban jóvenes de edades entre 20 y 35 años, varios de ellos con niños. Algunos estaban acompañados por abogados, como fue el caso de dos ciudadanos chinos. De igual manera, había personas mayores que al subir las escaleras se quejaban. “Aún falta más, hasta dónde termina esto. Que segundo piso tan largo”, comentaban.
La mayoría evitaba revelar información. Callaban. guardaban sus datos con celo. “No sé”, respondió uno cuando se le preguntó por su estadía en Panamá. Otro solo atinó a decir “soy de Nicaragua”.
Una mujer que dijo llamarse Isabel, de unos 35 años y con acento colombiano, incluso se apuró a exclamar: “yo soy panameña”.
Y luego narró que estaba en esa fila para “averiguar” qué tenía que hacer para “legalizar a su mamá que no había pedido la cita, porque primero quería estar segura de cumplir con los requisitos”.
Otra, de nombre María Victoria, de 28 años, y también colombiana, contó que reside en el país desde hace dos años. Que estando en la provincia de Bocas del Toro hizo la cita por la página web de la institución. Que había traído todos sus documentos, y que ahora solo le correspondía esperar los trámites.
Mientras que Andreína, una venezolana de unos 30 años, no corrió con la misma suerte. Sus documentos no estaban completos. Contó que le hacían falta los antecedentes policiales y que los había solicitado a su país, pero que estarían listos en unos 15 días. Aun así asistió a la cita, confiando en que le dieran una oportunidad. No tuvo éxito. “Me dijeron que debo pedir la cita nuevamente”, aseguró. Luego narró que llegó a Panamá hace un año, y que quiere quedarse a vivir aquí.
ORDEN
Había orden. En el olvido quedaban las largas filas bajo el sol tropical que meses atrás tenían que hacer los extranjeros que se acogían al polémico programa Crisol de Razas, que instauró el gobierno de Ricardo Martinelli a partir de julio de 2012, pero que fue abolido por el actual gobierno, y reemplazado por los decretos migratorios 167 y 168. Otro de los que estaba ese día en el edificio de la Ricardo J. Alfaro, era Jonathan, un ciudadano peruano, quien aseguró que acompañaba a su esposa. “La cita de ella es hoy, la mía es el lunes”, dijo.
A eso de las 9:00 a.m. cerca de 20 extranjeros ya habían subido las escaleras del segundo piso. Algunos bajaban al instante. Se habían equivocado de puerta y habían sido rebotados por el sargento del Senan. Otros bajaban para sacar copia de algún documento. Al mediodía ya pocos subían al segundo piso. La mayoría había sido atendida. Y así, sin traumas, sin reclamos, y lejos de los reflectores de las cámaras de televisión que le han dado despliegue a los reclamos de los abogados por la puesta en marcha de esta medida migratoria, concluyó el primer día de vida de los polémicos decretos.
De acuerdo con información suministrada por la oficina de Relaciones Públicas del SNM, el pasado viernes solo 31 personas, de las 50 que tenían cita para acogerse al decreto 167 [el general], cumplieron con los requisitos. En tanto, de los 50 que buscaban aplicar al 168 [ciudadanos de China], solo 3 cumplieron con los requerimientos.



