Amparo Medina, coordinadora de la Red Vida y Familia de Ecuador, llegó a Panamá para dar una serie de charlas sobre salud sexual y reproductiva, e identidad de género.
La experta explicó que viene invitada por un grupo de organizaciones que se oponen al proyecto de ley No. 61 sobre educación sexual.
Según Medina, tanto la educación sexual como la identidad de género son temas que no son propios de Panamá, sino que responden a una iniciativa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todos los países de América Latina.
Según su opinión, se trata de una “violación a la soberanía” en la región y, en ese sentido, subrayó que lo que buscan organismos como el Unfpa y la OMS es tener “un público cautivo donde puedan vender sus productos anticonceptivos”.
“El Fondo de Población de las Naciones Unidas, dicho por ellos mismos, es la primera empresa de venta de productos anticonceptivos para toda la región”, aseguró.
Agregó que estos organismos internacionales desean transformar el marco legal para darle apertura a los productos, crear leyes que obliguen a los países a utilizarlos, pero, además, capacitar a los usuarios, “nuestros hijos”, para que los usen.
Por otro lado, afirmó que el marco legal del proyecto de ley No. 61 es el mismo que se aplicó en países como Venezuela y Colombia.
A su juicio, como estas organizaciones terminaron de conseguir clientes en los países grandes, ahora desean hacerlo en los más chicos, como por ejemplo Panamá.
“Yo creo que todos los padres de familia queremos que nuestros hijos tengan una educación sexual. Hay padres de familia que no queremos un tipo de educación sexual que le dice a nuestros hijos... que pueden tener relaciones sexuales a los 10 o 12 años”, dijo.
Por último, recomendó a los panameños que la educación sexual que se brinde en Panamá tenga una base científica y antropológica, y que la base sea en principios y valores de los propios panameños, y no foráneos.
