El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llevará a su polémica esposa Rosario Murillo como compañera de fórmula a los comicios del próximo 6 de noviembre, en los que buscará una nueva reelección.
“Vengo a presentar para candidato a presidente a José Daniel Ortega Saavedra y como candidata a vicepresidenta a Rosario María Murillo Zambrana”, anunció el asesor legal del partido sandinista, Edwin Castro.
Ortega y Murillo encabezarán la fórmula presidencial de la alianza “Nicaragua Unida Triunfa” del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izq.).
Castro acudió al Consejo Supremo Electoral (CSE) el pasado martes, acompañado de Ortega y Murillo, quien en su posición de primera dama y portavoz oficial ha manejado de hecho las riendas del Gobierno en los últimos 10 años.
Castro dijo que Ortega, de 70 años, y Murillo, de 65 años, llenan los requisitos legales para postularse.
Cientos de sandinistas aplaudieron a la pareja al salir del tribunal. “No podíamos dudar que [el candidato a vicepresidente] tenía que ser una mujer y, ¿quién mejor que la compañera que ha realizado ya una labor puesta a prueba con mucha eficiencia, con mucha efectividad, con mucha disciplina?”, expresó Ortega, quien busca ganar su tercer mandato sucesivo y cuarto desde la revolución que encabezó de 1979 a 1990.
El mandatario se perfila como el único candidato fuerte para disputar la Presidencia, luego de que en una maniobra judicial, la Corte Suprema de Justicia despojó el pasado 8 de junio al líder opositor Eduardo Montealegre de la representación legal del Partido Liberal Independiente (PLI, derecha), que en los comicios de 2011 se constituyó como segunda fuerza política. En su lugar, la Corte –controlada por jueces sandinistas– nombró a un político desconocido vinculado al oficialismo, Pedro Reyes, quien desintegró la coalición opositora que el PLI pretendía encabezar para frenar los planes reeleccionistas de Ortega.
El fallo también dejó sin oportunidades políticas a la disidencia sandinista, uno de los más férreos críticos del gobierno de Ortega, que formaban parte del anterior PLI, luego de que el tribunal electoral les quitara en 2008 su personería jurídica.
Tras barrer a la oposición, la contienda se dirimirá entre la alianza del Frente Sandinista y seis pequeñas agrupaciones de derecha que no pasan del 6% de adhesión en las encuestas. Entre los grupos se destaca el Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), que dirige el expresidente Arnoldo Alemán (1997-2002), cuestionado por corrupción, quien en 2000 pactó una controversial reforma constitucional con el partido de Ortega, entonces en la oposición. La reforma de 2000 permitió al FSLN asumir gradualmente en los últimos años el control de los altos cargos de dirección estatal que son nombrados por el Parlamento.
También participan en los comicios el PLI reformado por Reyes, el Partido Conservador (derecha) y Alianza por la República (derecha), entre otros, que son tildados por la oposición como grupos “satélites” del Gobierno.
Según la oposición, con la postulación de Murillo a la Vicepresidencia Ortega busca garantizar la sucesión familiar en el poder, similar a la dinastía de la familia Somoza que gobernó durante casi medio siglo hasta su derrocamiento en 1979.

“Es una pareja delirante con una desmedida ambición por el poder y de riqueza, sin el más mínimo escrúpulo”, opinó la socióloga, periodista y disidente sandinista Sofía Montenegro.
En tanto, la exguerrillera y disidente sandinista, Dora María Téllez, expresó que “está pasando algo parecido a la dictadura de Somoza”.
Téllez cree que al conceder a Murillo “más poder” se acentuarán los problemas en la gestión pública, debido las arbitrariedades que endilga a la primera dama.
Voces de la oposición indican que la decisión de nominar a Murillo tiene que ver con la salud del gobernante, que siempre ha sido objeto de especulación. “Siempre se ha pensado que la idea de Ortega es garantizar su sucesión familiar en caso de que él no pueda seguir o que no esté definitivamente. Esto lo ratifica”, manifestó el exdiputado opositor liberal Eliseo Núñez.
El sociólogo y analista político Óscar René Vargas coincidió con Núñez al afirmar que Ortega ha garantizado su sucesión familiar en el gobierno, además de que oficializará el poder que ha ejercido su esposa en el Estado, “para no actuar de hecho, sino que tenga un puesto por votación; es decir, por derecho”.
Por su parte, Murillo defendió su designación como un derecho conquistado por las mujeres. “Lo que hacemos nosotras las mujeres que tenemos la posibilidad de incidir más es trabajar para que haya más liderazgo real de las mujeres en todos los campos”, argumentó tras su postulación.
Murillo nació en Managua en 1951. Realizó estudios superiores en Gran Bretaña y Suiza, donde obtuvo certificados de inglés y francés. Fue cofundadora en la década de 1970 del grupo cultural Gradas, de oposición a la dictadura somocista, y trabajó en el diario La Prensa.
Se marchó al exilio en 1977, involucrada de lleno en el trabajo político y organizativo del FSLN. Conoció a Daniel Ortega en la lucha contra la dictadura somocista y regresó al país con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979.
Durante el primer gobierno sandinista de 1980 a 1990, Murillo fue editora del suplemento cultural Ventana del diario Barricada (1981-1992); ex secretaria general de la Unión de Escritores de Nicaragua (1981-1989), ex secretaria general de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura, diputada, y posteriormente titular del Instituto de Cultura.
El pasado martes cerró el período de inscripción de candidaturas.
