El conservador Partido Popular consolidó el pasado domingo su dominio en el panorama político español con una clara victoria en la inédita repetición de las elecciones generales, asentada en sus avances en regiones dominadas tradicionalmente por su antítesis, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), como Andalucía y Extremadura.
Más de 7.9 millones de electores, el 33% de los que acudieron a las urnas, respaldaron el proyecto defendido por el PP del presidente interino Mariano Rajoy, que será la principal fuerza política en el Parlamento con 137 escaños, que no le valen para gobernar en solitario.
La formación ganó casi 700 mil votos, o 14 diputados, con respecto a los comicios que derivaron en un bloqueo político el pasado diciembre.
Con todo, este no es su mejor resultado hasta la fecha: en 2011 relevó al PSOE en el gobierno con 10.86 millones de sufragios (44.6% de los votos) y 186 escaños.
Los más perjudicados por su avance fueron el PSOE, la segunda opción con 5.42 millones de votos (el 22.6 y 85 escaños —cinco representantes menos que en diciembre y su peor resultado histórico— y Ciudadanos, una formación nueva de carácter liberal que perdió 400 mil votos, hasta más de 3.1 millones, y ocho diputados para colocarse como cuarto partido más votado con 32.
El PP hizo un llamamiento ayer a ambos partidos para formar una coalición de gobierno, una propuesta que en principio ambas rechazan. La tercera opción, la coalición de izquierdas Unidos Podemos mantuvo los 71 representantes logrados por separado en la anterior cita electoral.
El avance “popular” se asentó en parte en dos feudos tradicionalmente socialistas, Andalucía y Extremadura, que pasaron a ser “azules”, el color que representa a los conservadores.
El PSOE, que gobierna Andalucía de forma ininterrumpida desde la restauración de la democracia en 1978 —y hasta 2012 en solitario— perdió su hegemonía por casi 100 mil votos, una diferencia de 2.3 puntos porcentuales y tres escaños. El PP se impuso en cinco de las ocho provincias de la región, en el extremo sur del país.
“Andalucía ha sido un magnífico resultado, la gente ha dado la batalla y hemos ganado al Partido Socialista”, dijo Rajoy ayer en la emisora Cope.
Una situación similar se dio en Extremadura, una de las regiones más pobres del país y la otra donde el PSOE logró mantener su dominio hace seis meses.
El domingo, los electores respaldaron al PP, que sacó el 39.9% de los votos, o 244 mil 529 apoyos, frente al 34.57% de los socialistas (211 mil 649 votos). Seis meses antes, el PSOE tenía una ventaja de casi 8 mil votos.
“Esto significa que nadie tiene su electorado garantizado y que el PSOE tiene un serio problema en todos sus feudos tradicionales, como Cataluña”, argumentó Fernando Fernández, economista y analista político.
Las dos únicas regiones que escaparon a la ola conservadora fueron Cataluña y País Vasco, ambas con una conciencia nacionalista muy arraigada y movimientos soberanistas más o menos combativos.
