El gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió ayer la mayoría de las elecciones para gobernador celebradas en 12 estados de México, varias de ellas en bastiones importantes, en un resultado que refleja un voto castigo para el oficialismo en las regiones con más denuncias de corrupción.
El partido del presidente Enrique Peña Nieto fue derrotado en Veracruz y Tamaulipas, donde ha gobernado por más de ocho décadas, según los resultados electorales estatales hasta el mediodía del lunes, cuando ya se había contabilizado más del 80% de los sufragios.
El gran triunfador de la contienda fue el conservador Partido Acción Nacional (PAN), al cual pertenece el expresidente Felipe Calderón, que en solitario o aliado con el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) ganó las gobernaciones de Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo, Durango, Chihuahua, Aguascalientes y Puebla.
Por otro lado, el PRI recuperó los estados de Sinaloa y Oaxaca y retuvo Zacatecas, Hidalgo y Tlaxcala. “El PRI se tiene que ir, le ha fallado al país. Cuando uno revisa las cifras de crecimiento económico, la inseguridad, el endeudamiento, escándalos de corrupción (...) creo que debe haber un cambio”, dijo el presidente del PAN, Ricardo Anaya, a Radio Red, y anticipó que con estos resultados su partido triunfará en las presidenciales de 2018.
El resultado debilita la posición del PRI de cara a las elecciones presidenciales, pese a las reformas en sectores estratégicos como el energético y el de telecomunicaciones realizadas por Peña Nieto tras su llegada al poder en 2012, y que fueron muy bien recibidas por el sector empresarial.
El mandatario no ha podido impulsar un vigoroso crecimiento de la economía como prometió en campaña, además de que no ha logrado contener el avance del crimen organizado y poner un freno a la corrupción, por lo cual su popularidad está en uno de los niveles más bajos desde que comenzó su gestión.
