Panamá es el segundo país de América Latina, después de Ecuador, que territorialmente es el más desigual. Hay una diferencia bien marcada entre sus provincias, siendo la ciudad de Panamá el área que más aporta al éxito económico del país, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“Los avances en materia de desigualdad han sido menores que en pobreza. La desigualdad es más alta que en América Latina y, pese al mejor desempeño económico de los últimos años, ha descendido menos...”, detalla el organismo en un informe.
Desde 2006, la tasa de pobreza general en Panamá se ha reducido casi 18 puntos, llegando en 2017 al 20.7%, frente al 29% en América Latina, pero la situación podría ser mejor, dado el dinamismo de la economía.
Según el informe, la mayor desigualdad respecto a los países de la región no es solo consecuencia de la elevada pobreza de las comarcas. Está estrechamente relacionada con los desequilibrios territoriales existentes.
Carlos Garcimartín, economista jefe del BID en Panamá, explica que esta desigualdad se debe a que la actividad productiva se ha concentrado fundamentalmente a lo largo de la cuenca del Canal, mientras que otras áreas, como el turismo, han quedado rezagadas.
Sostiene que, con todo lo que ha crecido Panamá en los últimos años, no se puede creer que la desigualdad siga siendo tan alta entre territorios. “Uno espera encontrar desigualdades tan grandes como estas en países de mucho tamaño, como India, Rusia o Brasil”, dijo.
Opina que las políticas sociales ayudan a que la desigualdad no haya crecido más, pero la concentración económica en la cuenca del Canal acentúa la distorsión.
