12 DE ABRIL
Pareciera que desde hace años atrás creíamos que nadie nos veía, nos escuchaba, nos reprochaba, agudizándose esta percepción en el pasado gobierno y sin progresar mucho en el actual. La indiferencia y negligencia en afrontar serios problemas puede resultar oneroso.
Este escrito se limita a dos casos: Mossack Fonseca (MF) y Odebrecht Panamá. El primero, por su complejidad, extensos detalles y alcance internacional, trata solamente de algunas situaciones específicas. Odebrecht Panamá, asunto local y regional, ha sido “premiada” nuevamente por los excesos cometidos contra la población istmeña: es un caso insigne del problema “corrupción” que aflige al país.
En muchos casos de las sociedades anónimas, creadas y supuestamente administradas por Mossack Fonseca, cantidades millonarias de dinero que circula en las entrañas de estas, se han utilizado para actividades criminales y un rosario de las más viles actividades humanas. Francia ha sufrido las maldades financiadas con dinero malhabido: su rabia es grande.
Sea o no de conocimiento de la oficina principal en Panamá, se haría difícil creer que MF jamás tuvo la mínima sospecha de una de estas actividades. Estas son algunas de muchas realidades que debemos enfrentar. Nos parece acertada la creación por el presidente Juan CarlosVarela de una comisión de alto nivel que viajará a Francia para una reunión con el ministro de Economía Michel Sapin, toda vez que Francia fue el primer país en tomar represalias contra Panamá (La Prensa 12/4/16, Pág. 8A). Recordemos que en estos días Sapin se reúne con el Fondo Monetario Internacional y posteriormente con la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico). Inglaterra y Alemania unen fuerzas con Francia en el caso MF. Sugerimos llevar un plan concreto de acciones que tomará Panamá y después, sutilmente, “quejarse”, no al revés.
El problema es grande y difícil. En completo acuerdo estoy con el economista Felipe Chapman, de Indesa: “...mantener (Panamá) el “statu quo” en torno al escándalo MF podría impactar negativamente...... inversión extranjera.... y crecimiento económico del país a mediano... largo plazo...”.
Por otro lado, las voces que rechazamos a Odebrecht para otro contrato de 89 millones 800 mil dólares no es por el detalle de cumplir con registros técnicos locales, sino porque han desviado el meollo del problema. Simple y llanamente no es posible creer que en el “contratito de las aceras”, Odebrecht Panamá actuará como “renacidos santitos”, rehabilitados del lema corporativo “sistemática corrupción activa”. ¡Alabados! ¡El pueblo no pagará sobrecostos! El alcalde José Isabel Blandón lo logró. Pero hagámosle frente a estas realidades. ¿Qué podemos esperar de organizaciones como la OCDE y el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) cuando entramos (Panamá) en “listas grises”? Tozudamente continuamos “abrazados” con una empresa condenada en su propio país y directivos encarcelados por “sistemática corrupción” y lavado de dinero. ¿No aprendemos o no importa en la Alcaldía? Tomemos nota, no son acciones -consulta ciudadana- prometidas por el alcalde (La Prensa 24/7/14). Y la dura realidad es que estamos “empantanados” en una ciénega de corrupción. Señores gobernantes, es tiempo de limpiar nuestra casa con urgencia, por mal o bien, la OCDE y GAFI existen. Claro que exigiremos respeto, como dice el presidente Varela (La Prensa 12/4/16, Pág. 8A). Pero aprendamos pronto, produzcamos resultados que sean noticias positivas sobre Panamá en todos los medios internacionales.