El papa Francisco se comprometió ayer a combatir todos los casos de abuso sexual en la Iglesia con la “máxima seriedad”, en el último día de la histórica cumbre contra la pederastia en la institución religiosa.
En un largo discurso, el pontífice comparó la “plaga” de los abusos sexuales a menores con las prácticas paganas del pasado de “ofrecer seres humanos”, y reconoció que se trata de un problema “universal y transversal que, desgraciadamente, se verifica en casi todas partes”, dijo.
“Quisiera reafirmar con claridad: si en la Iglesia se descubre incluso un solo caso de abuso -que representa ya en sí mismo una monstruosidad, ese caso será afrontado con la máxima seriedad”, afirmó ante los líderes de las 114 conferencias episcopales de todo el mundo, secretarios de congregaciones, obispos y cardenales, reunidos en la Sala Regia del Vaticano.
El pontífice, que el jueves, al abrir los tres días de debates, prometió “medidas concretas y eficaces”, anunció que la jerarquía de la Iglesia aplicará las estrategias de las organizaciones internacionales, entre ellas la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), para erradicar la pederastia “de la faz de la tierra”.
El discurso fue mal recibido por algunas víctimas presentes en Roma para la contracumbre, que esperaban una respuesta más contundente. “Solo blablablá. Todo culpa del diablo. No me sorprende, me decepciona”, comentó el suizo Jean Marie Furbringer, de una asociación de víctimas.


