La propuesta de paridad de género que establece un 50% de postulaciones de mujeres y un 50% de hombres en la papeleta de votación, originó polémicas entre las diputadas de la Asamblea Nacional durante el debate del proyecto 292 de reformas electorales.
La diputada Yanibel Ábrego, de Cambio Democrático, dijo que no está de acuerdo con forzar condiciones en el tema de género, pero sí en la de crear las condiciones reales para que más mujeres participen en la política. “Respaldo la posición de las mujeres, sin forzar condiciones en este parlamento”, sostuvo.
En tanto, la diputada independiente Ana Matilde Gómez abogó para que se respalde la alternabilidad de género en las postulaciones.
Manifestó que existen frenos estructurales que no permiten a las mujeres hacer esos cambios porque no hacen mayoría en una votación. “La paridad de género es para vencer barreras estructurales que no son tangibles, pero son reales, porque hay circunstancias que reducen la participación de las mujeres en la política”.
Añadió que en estas reformas hay que buscar un mecanismo para que sea visibilizada la mujer, lo que asegura solo se puede hacer cambiando las estructuras.
Por su parte, la diputada perredista Irasema de Dale se mostró en desacuerdo con la alternabilidad de género al considerarla una prebenda para las mujeres.
“Eso nos crea una prebenda por el hecho de ser mujer. Nosotras las mujeres no estamos pidiendo prebendas en política, lo que debemos hacer es motivar, a través de nuestras estructuras de partido, a las mujeres en la participación política. Nosotros llegamos a esta posición por nuestra capacidad, no por el hecho de ser mujeres, buscando los votos y con sacrificio”, dijo la colonense.
En el debate Osman Valdés, del Tribunal Electoral (TE), explicó que la paridad de género existe en otros países como Bolivia, en el caso de las autoridades electas; mientras que en Ecuador hay un mandato constitucional de que haya un 50% de mujeres y un 50% de hombres en estos cargos del Legislativo y del Ejecutivo.
