El Congreso de Costa Rica eligió ayer como presidente para el próximo año a Gonzalo Ramírez, representante de un partido cristiano que ha sobresalido por sus posiciones conservadoras en materia de derechos humanos. Ramírez fue electo con el apoyo del opositor Partido Liberación Nacional (PLN).
A Ramírez se enfrentó el diputado Ottón Solís, del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC), que fracasó en el intento de tomar las riendas del Congreso en el último año de la administración encabezada por el presidente Luis Guillermo Solís.
Ramírez es un abogado y pastor protestante de 42 años que llegó al Parlamento en 2014, impulsado por el Partido Renovación Costarricense, que planteaba una agenda afín al cristianismo fundamentalista.
Durante sus tres años como legislador, Ramírez se ha opuesto a la legalización de la fecundación in vitro, al reconocimiento de derechos civiles para las parejas homosexuales y al aborto terapéutico.
Antes de ser diputado, Ramírez estuvo en prisión preventiva por falsificación de documento, pero no llegó a juicio gracias a una conciliación con la persona afectada. También fue sancionado con la suspensión de su protocolo de notario durante seis meses.