La ultraderechista Marine Le Pen continuaba ayer su ofensiva en el terreno para arrebatar la victoria a su rival centrista Emmanuel Macron, desafiándole en todos los ámbitos, a una semana de la segunda vuelta de las presidenciales.
Tras una visita sorpresa a los empleados de una fábrica amenazada de cierre en el momento en el que su rival se reunía con sus sindicatos, la candidata del Frente Nacional (FN) colocó un ramo de flores ante el monumento a los deportados en Marsella (sur), sin avisar a la prensa, poco antes de un homenaje similar previsto por Macron.
“Yo no comercio con las conmemoraciones. No son un evento electoral”, afirmó a la cadena francesa BFMTV, mientras que su sobrina, la diputada Marion Maréchal Le Pen , denunció el “oportunismo” de Macron.
En paralelo, se multiplican los llamamientos en varios campos políticos, pero también de figuras respetadas en Francia, artistas y asociaciones, para exhortar a los electores a votar por Macron con tal de “proteger los valores de la República”.


