Veintiún periodistas comparecieron ayer ante un tribunal en Estambul después de ser detenidos dentro de una gran campaña de represión en Turquía tras el fallido golpe militar del 15 de julio, mientras que el Ministerio de Asuntos de la Unión Europea suspendía a varios empleados.
Los reporteros están entre los 42 para los que se emitieron órdenes de arresto el pasado lunes, indicó la agencia estatal Anadolu. Las autoridades buscan a los que siguen prófugos.
Turquía declaró el estado de emergencia tras el golpe fallido, en el que murieron 290 personas. La operación de seguridad persigue a los sospechosos de estar relacionados con el clérigo musulmán Fethullah Gulen, afincado en Estados Unidos y a quien el Gobierno acusa de idear el golpe. Gulen ha negado su participación.
Casi 16 mil personas fueron detenidas por sus supuestos lazos con el alzamiento. Decenas de miles de funcionarios han sido destituidos por supuestos vínculos con Gulen, según Anadolu, en sectores como la justicia, educación, sanidad, ayuntamientos y ministerios.
El pasado miércoles por la noche se ordenó el cierre de docenas de medios, tales como periódicos, emisoras de radio y canales de televisión, la mayoría relacionados con Gulen.
