GÉNERO. DESIGUALDAD EN EL MERCADO LABORAL.

Persiste la brecha salarial

Persiste la brecha salarial
Para los especialistas, la diferencia salarial bajará a medida que las mujeres estudien carreras menos tradicionales, como ingeniería y transporte marítimo.

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres sigue siendo una brecha en el mercado laboral mundial.

De acuerdo con un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las mujeres en la región ganan 25.6% menos que los hombres, a pesar de tener los mismos años de estudios y similares condiciones laborales.

En Europa, aunque también se observan las desigualdades, la condición es mejor que en América Latina. El promedio de la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres de los 27 países de la Unión Europea es de 16.4%, según datos de la Comisión Europea.

Lo lamentable en el caso de América Latina es que la diferencia salarial entre géneros se percibe principalmente en los niveles de mayor formación.

Las mujeres con 13 años y más de instrucción ganan 25.6% menos que sus pares masculinos, lo que significa que la inversión en educación y capacitación profesional de las mujeres no las acerca de forma lineal a los ingresos de los hombres con la misma formación.

En tanto, en el grupo de mujeres con menor nivel educativo (de 0 a 5 años de instrucción), la diferencia salarial es 19.7%.

Según la Cepal, esto se debe a la regulación y formalización del trabajo doméstico remunerado y al aumento de los salarios mínimos que rige para la población.

En cuanto a los niveles intermedios de educación (de 6 a 12 años de instrucción), la brecha se mantiene entre 5.3% y 6.9%, según el estudio, llevado a cabo con personas de entre 20 y 49 años en 18 países de la región.

Sin embargo, a pesar de esta disparidad en los ingresos entre hombres y mujeres, la Cepal determina que las condiciones han mejorado en los últimos años. Calcula que la brecha salarial entre géneros se redujo 12.1 puntos porcentuales entre 1990 y 2014.

Plantea que asegurar iguales oportunidades de capacitación, ascensos, promover espacios para la negociación colectiva, así como erradicar la discriminación en los trabajos favorecería no solo el progreso de las empresas, sino también el de la región.

CASO PANAMÁ

Entre 1992 y 2012, la brecha salarial de hombres y mujeres en Panamá bajó aproximadamente de 30% a 20%, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

A pesar de esta disminución, la diferencia sigue siendo amplia y contradictoria si el argumento está basado en la productividad y formación de las mujeres.

En materia formativa, de los 30 mil 716 profesionales graduados en las universidades panameñas en 2014, 2 de cada 3 son mujeres.

En tanto, en los cargos profesionales, científicos e intelectuales, son 114 mil 123 plazas las que están siendo ocupadas por mujeres, en comparación con los 76 mil 342 puestos ocupados por sus pares masculinos, según datos de la Contraloría.

La economista Ana Elvira Patiño explica que si bien las mujeres han ganado terreno en las aulas universitarias panameñas, siguen seleccionando las carreras tradicionales y peor pagadas.

“Hay que tratar de romper este paradigma y estudiar profesiones como la ingeniería, logística o transporte marítimo, las cuales son mejor remuneradas”, acota.

Otro factor determinante está directamente relacionado con el poder en la toma de decisiones, lo que se vincula a los derechos de las mujeres, y la tardanza en la aprobación de la licencia por paternidad, en la que se les permitirá a los hombres el cuidado de los hijos, señala.

“Las empresas privilegian la contratación de los hombres para ocupar los cargos directivos, principalmente por la disponibilidad del horario, ya que las mujeres tienen más responsabilidades familiares”, puntualiza.

Por su parte, Samuel Rivera, secretario general del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), asegura que a pesar de que en Panamá existe una diferencia marcada en los salarios entre hombres y mujeres, la tendencia disminuirá a medida que las mujeres sigan asumiendo retos importantes en materia laboral.

Explica que estos cambios ya se han visto en las universidades y en el crecimiento de las contrataciones de las mujeres en los sectores público y privado del país en los últimos años.

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