El líder de la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell, dijo ayer que la pesquisa sobre una supuesta interferencia rusa en las elecciones de 2016 y las sospechas de connivencia entre Donald Trump y Moscú es un “asunto cerrado”.
Los demócratas le “dijeron a todos que hubo un complot entre Rusia y el equipo de campaña de Donald Trump (...) y, sin embargo, sobre este tema específico, los hallazgos del fiscal especial son claros”, expresó indignado McConnell ante el Senado.
“Esto es asunto cerrado”, sentenció el republicano, pese a lo que consideró la “absurda” presión demócrata. “Una demostración asombrosa de cinismo político”, respondieron los líderes demócratas en el Congreso, mientras que la precandidata presidencial por la fuerza opositora Elizabeth Warren pidió nuevamente la destitución de Trump.