Tras los atentados y ataques de los últimos días en Alemania, las voces que piden endurecer el control sobre los migrantes en el país aumentaron ayer e intensificaron la presión sobre la canciller Ángela Merkel y su política de acogida de los refugiados .
Los dirigentes conservadores de Baviera, en el sur de Alemania, donde tuvieron lugar dos ataques reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), volvieron a expresar sus críticas al Gobierno y a pedir más firmeza en temas migratorios.
“El terrorismo islamista llegó a Alemania”, lanzó el presidente del CSU, Horst Seehofer. “La población tiene miedo y necesita encontrar una respuesta de parte de los líderes políticos”.
Esta formación conservadora bávara, aliada de la canciller Merkel, expresa desde hace un año sus diferencias con el Gobierno sobre su política de apertura hacia los demandantes de asilo.
El CDU ha identificado una serie de peticiones que espera que sean escuchadas. Quiere un control más estricto de los albergues para refugiados, dar más atribuciones al ejército para proteger a la población y replantear el tema las expulsiones.
“Tenemos que reducir los obstáculos para las expulsiones después de delitos”, dijo el ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann.
La derecha populista, que se había mantenido en un segundo plano, denunció la inacción de las autoridades.
“¿Qué más tiene que pasar para que comencemos a ver lo que pasa en nuestro país?”, dijo Frauke Petry, líder del partido populista Alternativa para Alemania (AfD).
El país está conmocionado después de que un solicitante de asilo sirio que había jurado lealtad al EI murió haciéndose estallar a las afueras de un festival de música pop en la pequeña localidad de Ansbach. El autor era un sirio de 27 años que sufría problemas psicológicos y cuya solicitud había sido rechazada.
El pasado 18 de julio, un solicitante de asilo afgano de 17 años hirió con un hacha a cinco personas en un tren regional en Wurtzburgo, lo que también reivindicó en nombre del EI.
En ambos casos las autoridades no pudieron detectar el rápido proceso de radicalización.
Otro refugiado sirio también fue el autor de un ataque mortal con un cuchillo, pero el crimen no parece tener un cariz político.
