“Ante el inminente choque de trenes que se avecina en Venezuela, tras la aprobación de la Ley de Amnistía, Unasur recoge la solicitud del papa Francisco por la paz y reitera su propuesta de diálogo institucional”. Así se manifestó Ernesto Samper, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), a través de su cuenta de Twitter ayer, dos días después de la aprobación en la Asamblea Nacional (AN) de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional.
Su llamado al diálogo se produce luego de que el presidente Nicolás Maduro dijera públicamente que no sancionará la ley por ser “aberrante” y buscar el “autoperdón de asesinos”, y de que llamara a un debate nacional del texto.
El mensaje de Samper llegó el mismo día en que la Asamblea aprobó un acuerdo relacionado con el de Pascua del papa Francisco, en el cual pidió un diálogo entre el Gobierno y los distintos sectores del país. En el documento, el Legislativo se comprometió a trabajar para que todas las organizaciones esgriman sus diferencias dentro del marco de la Constitución.
Para Enrique Aristeguieta, abogado y político venezolano, exmiembro de la Junta Patriótica que derrocó al dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, el nuevo enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo por la ley de amnistía era lo esperado. “Estos son unos pillos, agentes de Cuba que no van a abandonar el poder por la buenas”.
En declaraciones al programa La Hora de la Verdad, del abogado colombiano Fernando Londoño, Aristeguieta aprovechó para traer el tema de la nacionalidad de Nicolás Maduro. “No es venezolano, pero tampoco en el fondo es colombiano, es un agente cubano, un agente del castrismo, su escasa formación, si es que podemos llamar así lo que él tiene en el seso, la recibió en Cuba aprendiendo lo que tiene que hacer como activista al servicio del Partido Comunista Cubano...”.
El político aseguró que la madre de Maduro es colombiana, y que tiene la copia de la partida de nacimiento. “La fe de bautismo de Maduro está en la parroquia San Antonio de Padua, de Cúcuta, y a ese documento no se tiene libre acceso. Hay un sacerdote venezolano que la vio, tuvo el libro en sus manos y pidió la copia certificada... el párroco, después de haberle dicho que sí [se la daría] le informó que no se la podía extender”, precisó.
