Procesado y con pedido de prisión preventiva, el exjefe de inteligencia del gobierno argentino de Cristina Kirchner (2007-2015), Óscar Parrilli, aseguró que no “obstaculizará a la justicia”, que lo acusa de encubrir a un exprófugo por narcotráfico.
El exfuncionario afirmó que “la democracia argentina está en grave riesgo” a raíz de este caso, que atribuye al espionaje y persecución política contra Kirchner.
El pasado lunes, el juez Ariel Lijo procesó a Parrilli al considerar que cuando estaba al frente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), supuestamente ocultó los informes producidos por la Dirección de Contrainteligencia de ese organismo con el fin de que Ibar Pérez Corradi, acusado de homicidio y de narcotráfico, siguiera prófugo de la justicia.
“Estamos en un estado de emergencia democrática”, denunció el exfuncionario por unas escuchas que se difundieron en las últimas semanas y su procesamiento.
El fiscal federal Guillermo Marijuán apeló ayer el procesamiento de Lijo contra Parrilli, porque se concretó sin dictar prisión preventiva.
Parrilli sostuvo que varias de las escuchas de conversaciones telefónicas de él con la exmandataria están alteradas y que tienen como fin “el espionaje y persecución política de Cristina Kirchner”. Aseguró que detrás de la situación judicial que atraviesa está la mano del exagente de inteligencia Antonio Stiuso.
Tanto Parrilli como Kirchner han recordado en las últimas semanas que el actual presidente Mauricio Macri estuvo procesado por escuchas ilegales cuando era alcalde de Buenos Aires, entre otros a un familiar de una víctima del atentado al centro judío AMIA, que dejó 85 muertos en 1994.
Los medios han divulgado escuchas telefónicas de Kirchner con Parrilli, pero según los involucrados, en la conversación no se incurrió en ningún delito.
