Legisladores estadounidenses renovaron ayer su pedido de sanciones contra el más alto funcionario de la región china de Xinjiang, en el décimo aniversario de los disturbios que dejaron casi 200 muertos.
Después de los incidentes del 5 de julio de 2009 en Urumqi, capital de la región, China tomó medidas drásticas.
Alrededor de un millón de uigures o miembros de otras comunidades, en su mayoría musulmanas y de habla turca, han sido detenidos en una vasta red de “campos de reeducación” con el pretexto de combatir el terrorismo.
El 3 de abril, más de 40 legisladores estadounidenses de todo el espectro político pidieron a la administración Trump que impusiera sanciones a Chen Quanguo, el secretario del Partido Comunista en Xinjiang. China dice que esos campos son centros de entrenamiento vocacional donde los uigures pueden aprender oficios y chino mandarín, mientras son disuadidos de optar por el extremismo. Pero exdetenidos dicen que fueron adoctrinados por simplemente seguir tradiciones islámicas.
