El expresidente chileno Sebastián Piñera (2010- 2014), favorito para las presidenciales de noviembre en Chile, anunció ayer que delegará la administración de su patrimonio, calculado en $2 mil 700 millones, mientras la justicia investiga inversiones hechas en su anterior mandato.
Dijo que decidió delegar la totalidad de la gestión de su patrimonio personal y de las sociedades en las que participa tanto en Chile como en el extranjero.
Su esposa, Cecilia Morel, hizo lo mismo que él, mientras que sus cuatro hijos se comprometieron solo a suscribir fideicomisos ciegos para la administración de las acciones de las sociedades anónimas abiertas que se transen en la bolsa chilena.
“Junto a mi familia, hemos decidido adoptar un conjunto de iniciativas de carácter voluntario [...], a fin de evitar cualquier conflicto de interés”, adujo Piñera.
Indicó que se impuso “voluntariamente criterios adicionales que exceden los requerimientos de la ley” vigente desde 2016, así como sus hijos y su esposa, pese a que dicha norma no les atañe y obliga a las autoridades a delegar la administración de su patrimonio cuando supere un monto cercano al millón de dólares.