El partido izquierdista Podemos, tercera fuerza en España, llega sumido en una guerra fratricida a un congreso que este fin de semana definirá su futuro y el de su máximo líder, Pablo Iglesias, quien se juega el cargo. Lo que empezó como un debate de estrategias entre el secretario general Iglesias y su número dos, Íñigo Errejón, ha desembocado en un combate frontal que ha agrietado a la formación nacida en 2014 al calor de las protestas contra la austeridad.
Los 400 mil afiliados de Podemos deben decidir entre las listas a la directiva y los programas presentados por los grupos de Iglesias, Errejón y los anticapitalistas, y aunque nadie le disputa el puesto al secretario general, este ha hecho del proceso un plebiscito sobre su liderazgo.
Iglesias ha amenazado con dejar el cargo si su programa es derrotado y, subiendo la apuesta, afirmó ayer jueves que se plantearía también abandonar su escaño en el Congreso. “Uno tiene que evitar hacer sombra a nadie (...) Alguien que está en minoría no puede liderar el partido”, afirmó el carismático líder de coleta a la cadena Telecinco.