La “indemnización” que pagó Panamá al Estado del Vaticano, de $8.9 millones, además del terreno arrendado por un dólar durante 99 años en Clayton –valorado en $2.7 millones– para la nueva Nunciatura, ha sido cuestionada por iglesias no católicas. A su vez, expertos en política exterior consideran que fue un trato justo, pero otros lo critican.
La nueva sede, construida bajo la administración del nuncio Andrés Carrascosa, superó el presupuesto original.
VEA: Nunciatura genera polémica
