La investigación “Dudosa filantropía desde la Asamblea”, de La Prensa, se convirtió ayer en una de las historias nominadas al Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2017, que organiza la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).
Publicada en ocho entregas, del 6 al 8 de marzo pasado, bajo la firma de la periodista Mary Triny Zea, la investigación reveló cómo millones de dólares que gestionó la Asamblea Nacional en concepto de donativos no llegaban a los supuestos beneficiarios.
“Dudosa filantropía desde la Asamblea” fue seleccionada en la categoría Cobertura de entre mil 383 trabajos postulados de toda Iberoamérica para la quinta edición del premio, según detalla la FNPI en la página oficial del galardón Gabo, como también se le conoce.
Se seleccionaron 10 finalistas de cada categoría de concurso (Texto, Imagen, Cobertura e Innovación) que fueron anunciados ayer, y los ganadores serán revelados el 29 de septiembre en una ceremonia en Medellín, Colombia, durante el Festival del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo.
Las 40 propuestas periodísticas escogidas pertenecen a 13 países de la región y en la selección participaron 12 jurados.
LA HISTORIA
En palabras de la periodista Zea, “Dudosa filantropía desde la Asamblea” dejó al descubierto “un nuevo método bien estructurado a lo interno de la institución, que contaba incluso con códigos secretos y procesos establecidos mediante los cuales los diputados de todos los partidos se valían de la excusa de ‘ayudar’ al más necesitado para desviar millones de dólares de fondos públicos”.

La investigación, prosigue la comunicadora, “demostró que las prácticas de los diputados nada tenían que ver con la ayuda al prójimo, y con este pretexto desviaron 14 millones de dólares en ‘donaciones o apoyos económicos’ en miles de cheques, sin contar con otros más de 68 millones de dólares en contratos de servicios profesionales”.
“Sus asistentes buscaban a las personas, les ofrecían esta ‘ayuda’ -y no al revés, como ellos aseguran-, el favorecido se hacía la idea de que recibiría entre 3 mil y 5 mil dólares de donación sin mediar mayor sustento que una carta de unas tres líneas, pero al momento de cambiar el cheque el asistente del diputado se quedaba con el dinero y únicamente le daba el 5% del monto al beneficiario real. Decenas de miles de dólares también fueron desviados a las oenegés administradas por los propios diputados o mediante funcionarios de la Asamblea asignados a sus despachos, juntas comunales e incluso fundaciones lucrativas”, describe.
También usaron la figura de contratos de servicios profesionales para manifestar esta “ayuda”, y en buena parte de ellos no tenían que ser trabajados, pues el contratado debía solo firmarlos y el grueso del dinero nuevamente quedaba en manos de los asistentes de los diputados. “En otros casos los contratos se pagaban a los directivos y personal de las oenegés de los diputados. Pudimos probar estas prácticas con unos 15 diputados de todos los partidos, pero el mecanismo es muy conocido a lo interno del legislativo y es usado por casi todos ellos”, aclara Zea sobre la investigación que le tomó poco más de seis meses de constantes consultas, considerando la fecha en que se hizo la primera petición de la documentación a la Asamblea Nacional referente a las donaciones, datos que al final no fueron entregados.
RECOMPENSA
Que este trabajo haya sido nominado entre las 40 mejores historias de Iberoamérica de mil 383 evaluadas en dos rondas por un jurado compuesto por prestigiosos escritores y periodistas internacionales, es una gran satisfacción y motivo de alegría, comparte Zea.
Es un premio, añade, “a la labor y método de investigación para poder contar una historia con todo el rigor, ese trabajo de hormiga que implicó buscar durante meses, casa por casa, a los ‘favorecidos’ de las donaciones y contratos, tanto en el interior del país como en la capital de Panamá, así como a las oenegés de los diputados que recibieron fondos de las donaciones y contratos, cruzar varias bases de datos de miles de nombres, analizar miles de documentos de pagos, buscar pistas para revelar aquello que los políticos y sectores del poder luchan por mantener en secreto; sin contar con las presiones y ataques propios del oficio que buscaron deslegitimar mi investigación. Al final la verdad es imposible de ocultarla y siempre sale a la luz”.
Finalmente, la Corte Suprema declaró inconstitucionales estas entregas de donaciones.
