La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, pidió ayer al Parlamento que decida cómo puede entregar el poder, tras un escándalo de tráfico de influencias.
El Partido Democrático, la principal facción opositora, rechazó la oferta de Park, que calificó de ardid para evitar ser impugnada, y dijo que seguirá buscando una moción de desconfianza.
“Dejaré al Parlamento todo sobre mi futuro, incluyendo la reducción de mi mandato”, comentó Park.
Su maniobra deja el peso de resolver la crisis –-que involucra a una amiga acusada de intromisión en asuntos estatales– al Parlamento, controlado por una coalición de oposición desde que el partido de Park perdió su mayoría en abril pasado.
Si Park renuncia o una votación de impugnación es aprobada por la Corte Constitucional, deben realizarse elecciones en 60 días para nominar a un presidente por un mandato de cinco años.
