La crisis migratoria y la seguridad fueron el plato fuerte de la reunión binacional celebrada ayer entre el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, y su homólogo de Costa Rica, Luis Guillermo Solís.
El encuentro se dio en Boquete, provincia de Chiriquí, y en este el ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Manuel González, y el vicecanciller de Panamá, Luis Miguel Hincapié, firmaron un acuerdo conjunto en el que se establecen las acciones a seguir en contra de los delitos que se registran en la zona fronteriza.
Tanto Varela como Solís aceptaron que existe una crisis migratoria a la cual hay que darle respuesta de “forma inmediata”.
Solís, por ejemplo, manifestó que el control migratorio es un problema que se tiene que abordar entre ambas naciones para, en conjunto, fijar los controles por aire, tierra y mar. Contó que ambos gobiernos han desplegado personal en el área y se prevé que se incrementen los protocolos de seguridad en la zona.
El mandatario costarricense indicó que consultará con otras naciones para estudiar la posible reubicación de los migrantes. Aseguró también que en la frontera entre Panamá y Costa Rica hay un flujo controlado de entrada de 100 migrantes por día y se les permite que avancen. Pero aclaró que buscan las condiciones para que sigan la ruta con paso seguro y no con los coyotes.
Varela, por su lado, adelantó que se conformó una comisión respaldada por los ministros de Seguridad de ambos países para tratar todo lo que tenga que ver con el tema migratorio.
Prometió que nombrará un equipo de alto nivel para que entable conversaciones con el Gobierno de Nicaragua sobre este aspecto.
Dijo que en los próximos días se reunirá con su homólogo de Colombia, Juan Manuel Santos para abordar lo relativo a asuntos fronterizos, seguridad, migración, entre otros.
Los dos mandatarios también acordaron impulsar la creación de un fondo de contribuciones voluntarias en la región para apoyar a los países en el desarrollo de las acciones humanitarias, a fin de dar atención a los migrantes.
Asimismo, prometieron profundizar las discusiones y el análisis de las causas que originan esos flujos en los diferentes foros internacionales en los que participen ambas naciones.
Las deportaciones y los retornos voluntarios, según lo dispuesto por la normativa nacional e internacional, están entre los mecanismos que implementarán los dos vecinos para fomentar la migración controlada.
NARCOTRÁFICO
En lo que tiene que ver con el tráfico ilícito de drogas, los dos gobernantes expresaron el “deseo de aumentar la coordinación interagencial entre las autoridades de seguridad, migración y aduanas, por lo que se comprometieron a seguir fortaleciendo la cooperación a nivel estratégico, operativo y táctico para enfrentar estos flagelos y desarticular las pandillas criminales en ambos lados de la frontera”. Esto, de acuerdo con lo que informó la Secretaría de Comunicación del Estado en un comunicado.
En materia de cooperación, las dos naciones pretenden reactivar el programa de capacitación de agentes motorizados Lince, que la Policía Nacional de Panamá ofrece a sus pares de Costa Rica. Aseguraron que este programa ha sido exitoso en el patrullaje del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá en la zona fronteriza de Paso Canoas.
