Las negociaciones de paz en Siria sufrieron un frenazo ayer luego de que la oposición exigió nuevas medidas urgentes en favor de la población civil, y el régimen aseguró que no tiene con quién negociar.
El emisario de la ONU Staffan de Mistura, que abrió formalmente las discusiones indirectas el lunes, se reunió durante más de dos horas con la delegación del gobierno. El lunes hizo lo mismo con la opositora.
El resultado de esas primeras tentativas fue un fracaso. “Estamos aún en la fase preparatoria de las negociaciones indirectas. Todavía estamos esperando saber con quién vamos a negociar y la agenda”, explicó el embajador sirio ante la ONU, Bashar Al Jaafari.
La otra parte, dijo el diplomático, “no es seria” y no aborda “las cuestiones como políticos profesionales”.
El jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, saludó en Abu Dhabi el inicio del proceso, pero advirtió que los opositores que han ido a Ginebra no deben ser considerados negociadores, que están ahí a título personal.
La composición de la delegación del Alto Comité de Negociaciones, que incluye a políticos y representantes de grupos armados, es criticada duramente por Damasco y sus aliados, que consideran “terroristas” a algunos de sus interlocutores.
La oposición denuncia el sufrimiento de la población. En cinco años, la guerra ha causado unas 260 mil muertos y unos 4.2 millones de refugiados o desplazados.
Ayer, la delegación opositora no acudió a la cita convocada por De Mistura. “Hemos presentado nuestras exigencias”, y “no hay ninguna razón para repetir la misma cosa con él”, explicó la vocera Farah Atassi.
Otra portavoz, Basma Kodmani, denunció las operaciones militares “sin precedentes” del ejército sirio y la aviación rusa contra Alepo y Homs. “Pensamos que el plazo es quizás demasiado corto para que De Mistura obtenga algo de los socios internacionales, de Rusia y del régimen. Por tanto, le damos un día más antes de reunirnos”, dijo.