Las principales ciudades sirias se despertaron ayer sin el estruendo de las bombas gracias a la entrada en vigor de un alto el fuego entre el régimen y los rebeldes, aunque apenas horas después cayeron obuses en la capital Damasco.
“Un pequeño número de terroristas de Duma y Jobar (sectores al este de Damasco) disparó varios obuses contra barrios residenciales de la capital”, precisó a la agencia oficial SANA una fuente militar que no calificó este hecho como una violación de la tregua. La agencia no dio cuenta de víctimas. Según una fuente de seguridad, una decena de obuses cayó sobre el barrio de los Abásidas, en el este de la ciudad.
Ayer, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y su homólogo estadounidense, John Kerry, “saludaron” este alto el fuego vigente en una conversación telefónica y abordaron las perspectivas de reanudar las negociaciones de paz entre los sirios en el marco del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, anunció la cancillería rusa en un comunicado.
Por su parte, el emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha dicho que la tregua es “un día y noche excepcionales para los sirios”.
El acuerdo, sin precedentes, del cese de las hostilidades aplicado desde la medianoche y auspiciado por Estados Unidos y Rusia, recibió el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, que “lo aprueba plenamente”.
Esta resolución solo afecta a las zonas de combate entre las fuerzas del régimen (respaldadas por la aviación rusa) y los rebeldes sirios.
Los grupos yihadistas Estado Islámico (EI) y Frente al Nusra (brazo sirio de Al Qaeda), que controlan más del 50% del territorio, quedan excluidos del mismo.
