Tal y como lo preveían las encuestas, la segunda vuelta en Perú resultó una elección reñida entre Pedro Pablo Kuczynski (centroderecha) y la populista de derecha Keiko Fujimori.
Con el 36.1% de los votos escrutados las autoridades electorales no pudieron dar una tendencia clara de resultados y anunciaron anoche que hoy continuarán con la entrega de informes.
Hasta las 9:00 p.m. Kuczynski tenía 50.58% de los votos contra 49.42% de Fujimori.
Antes de que se conociera el primer informe oficial y basándose en proyecciones de encuestas a salida de urna, Kuczynski se mostró ganador. En tanto, Fujimori pidió esperar los resultados, ya que todo indica que hay un empate técnico y el conteo del 64% de los votos restantes será decisivo.
El veterano economista Pedro Pablo Kuczynski sacaba anoche una ligera ventaja a su joven rival Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de Perú, una de las más cerradas de los últimos años, según los conteos rápidos de dos encuestadoras y el primer boletín emitido por el organismo electoral del Perú.
Según el boletín oficial emitido anoche, Kuczynski tenía el 50.58% de los votos frente al 49.42% de Fujimori con el escrutinio al 36.1% de los sufragios.
Antes, se conoció que Kuczynski habría logrado un 50.5% de los votos frente al 49.5% de Fujimori, según un conteo rápido de Ipsos. Otro conteo de GfK le dio un 50.8% al exfuncionario del Banco Mundial y un 49.2% a la hija del expresidente Alberto Fujimori.
“Al ser solamente un punto de diferencia, lo conveniente es esperar al resultado final oficial de la ONPE [organismo electoral]”, dijo el director de Ipsos, Alfredo Torres.
Después de los conteos rápidos, Kuczynski, de 77 años, salió al balcón de su casa en Lima, alzando la mano derecha en señal de triunfo junto a su esposa y sus principales colaboradores.
Un rato antes, Fujimori, de 41 años, había saludado desde la terraza de un hotel a sus partidarios.
Aunque la contienda era muy cerrada, seguidores de los dos candidatos festejaban, algunos con vítores y otros llorando, lo que consideraban una victoria frente a los respectivos centros de campaña.
EL GRINGO O LA CHINA
“Kuczynski, un exministro de Economía, había ganado terreno en las preferencias en las últimas semanas frente a la hija mayor del exmandatario, que despierta temores por el pasado de su padre, encarcelado por abusos a los derechos humanos y corrupción cometidos en una década de poder (1990-2000).
“Tenemos que ser vigilantes para que no nos roben los votos en la mesa”, dijo Kuczynski a cientos de simpatizantes desde un balcón de la sede de su partido en el barrio de Miraflores, exhortándolos a esperar los resultados oficiales.
“Queremos un país democrático y dialogante”. Conocido como PPK, el hijo de inmigrantes europeos y favorito de los mercados financieros es un fogueado exbanquero de Wall Street, pero le cuesta conectar con los pobres, un sector clave que lo mira con escepticismo por su cercanía con los empresarios y su educación de élite.
Además, muchos creen que el apodado El Gringo, por sus rasgos europeos, está demasiado maduro para gobernar. Sin embargo, a diferencia de muchos políticos peruanos, nunca estuvo vinculado a escándalos de corrupción.
“Voté por PPK porque es un hombre con experiencia, porque no tiene los antecedentes que tiene la otra candidata y porque pienso que tendremos una mayor seguridad, no solo seguridad ciudadana sino seguridad en cuanto al desarrollo del país”, dijo Mario Palomino, un jubilado de 70 años.
Si Kuczynski confirma su triunfo en la contienda tendría que negociar con Fujimori, ya que el partido de su rival tiene una mayoría absoluta en el Congreso unicameral.
El economista, que toca la flauta traversa, es visto por muchos como la última oportunidad de impedir que un Fujimori vuelva al poder, ante los recuerdos de autoritarismo que dejó el expresidente.
Sin embargo, el entorno de la candidata asegura que quiere limpiar su apellido.
COINCIDENCIAS
Fujimori, apodada La China, busca por segunda vez convertirse en la primera presidenta en la historia de Perú, luego de haber sido derrotada en otro balotaje en 2011 por el saliente Ollanta Humala arrastrada por el peso de su apellido.
“Quiere limpiar el nombre de su papá, eso es bueno. A ver si lo hace bien, creo que no va a ser igualita que su papá, va a hacerlo mejor”, dijo Martín Vilchez, de 54 años y empleado en la mesa de partes de un edificio en Lima que votó por la candidata.
En esta ocasión ha buscado distanciarse de su padre, que es recordado por muchos como el hombre que acabó con la guerrilla de izquierda y sentó las bases del crecimiento económico.





