El pleno de la Asamblea Nacional aprobó anoche una moción de diputados de diversas bancadas legislativas para bajar de segundo a primer debate el proyecto de ley 61, que adopta políticas de educación integral, atención y promoción de la salud.
La medida responde al intenso debate público sobre el tema y se da tras dos marchas, una de sectores que avalan el documento y otra de grupos que lo rechazan, los cuales exigían su devolución a la comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social para ampliar su discusión y buscar consensos.
El 8 de julio pasado, los obispos católicos del país, agrupados en la Conferencia Episcopal Panameña, también hicieron un llamado para que el proyecto fuese devuelto a primer debate, con el fin de escuchar las propuestas de los sectores.
AMPLIO DEBATE
El presidente de la comisión, Gabriel Soto, quien presentó al pleno la solicitud para bajar el proyecto a primer debate, afirmó que no se coartará a ninguna organización, por muy pequeña que sea, en la discusión de la iniciativa, que es impulsada por el diputado del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Crispiano Adames.
“Todos los sectores podrán manifestar su posición de forma democrática y respetuosa respecto al proyecto de ley 61, sobre educación sexual”, indicó Soto, luego de que la comisión que preside fuera instalada formalmente ayer.
Reconoció que existen numerosas posiciones encontradas sobre el tema, por lo que, de acuerdo con su criterio, lo más responsable es que el proyecto sea consultado ampliamente con todos los sectores involucrados.
BUSCARÁN CONSENSOS
El reverendo Rolando Hernández, presidente de la Alianza Evangélica de Panamá, aseguró que en ningún momento la iglesia evangélica se ha opuesto a la educación sexual, en la que los principales actores deben ser los padres de familia.
En tanto, el padre José Muñoz indicó que harán los aportes necesarios, pero en un ambiente de diálogo y respeto, en el cual, a través del debate de ideas, se logre un proyecto consensuado.
HAY DUDAS
El diputado y proponente del proyecto, Crispiano Adames, espera que en el primer debate se amplíe aún más la consulta y el debate en torno del proyecto.
“Todo este proceso de intercambio de visiones ha demostrado la fuerza y la contundencia de las estadísticas crueles del grave problema de salud pública que aqueja a nuestro país. El archivo de este proyecto significaría un pecado capital imperdonable”, advirtió el diputado.
En tanto, Freddy Pittí, activista de los diversos grupos que apoyan el proyecto, manifestó que están en desacuerdo en que se bajara el documento, no porque no crean en el diálogo, sino porque es la cuarta ocasión que se intenta promover este tipo de iniciativas y porque el documento ya había sido consultado.
“No consideramos prudente la decisión de bajarlo a primer debate, ya que se corre el riesgo de que sea archivado. Además, no sabemos cuál será el contexto de diálogo de los grupos que se oponen a esta propuesta”, señaló.
