El conservador Partido Popular (PP) firmó ayer un acuerdo con los liberales demócratas de Ciudadanos, una nueva formación cercana al sector empresarial, que podría desbloquear el proceso para formar gobierno y evitar unas terceras elecciones generales, una situación inédita en España. Los dos partidos acordaron un paquete con las condiciones propuestas por Ciudadanos.
El Parlamento anunció en la víspera que el presidente en funciones del Gobierno español y candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, se someterá a una votación de investidura el próximo 31 de agosto.
En la primera votación, Rajoy necesita el apoyo de 176 de los 350 diputados de la Cámara Baja.
En la reedición de los comicios del pasado diciembre de 2015, los “populares” fueron los más votados, con 123 escaños, mientras que Ciudadanos fue la cuarta fuerza con 40 representantes.
En la segunda votación, a Rajoy le bastaría con tener más votos a favor que en contra. El partido de Rajoy, en el poder desde 2011, ganó las elecciones en junio con 137 escaños, 39 menos de la mayoría necesaria en el Parlamento de 350 puestos. El Partido Socialista llegó de segundo con 85. La alianza izquierdista Unidos Podemos quedó de tercera, con 71, y Ciudadanos de cuarto, con 32.
En cuánto al proceso de negociación entre el Partido Popular y Ciudadanos, ambas formaciones reconocieron en la reunión de ayer ciertas coincidencias en temas fundamentales en materia de política económica, fiscal y en la lucha contra la pobreza, según el diario español El País.
En concreto, las dos formaciones políticas están de acuerdo en temas importantes para la población española, tales como las ayudas a los emprendedores, el aseguramiento del sistema de pensiones a jubilados, el fomento de políticas para la creación de empleo como el incentivo de contratar a aquellas personas que se encuentren desempleadas por un largo período de tiempo.
El rotativo español también da cuenta de las posibles discrepancias que podrían tener tanto el Partido Popular como Ciudadanos, como lo es la supresión de las diputaciones y el Senado y la apuesta por un único tipo de contrato dentro del mercado laboral español.
Las elecciones de junio pasado se convocaron debido a que las anteriores, en diciembre, no arrojaron un claro ganador. Si la situación continúa estancada dos meses después de la sesión de investidura, se celebrarán nuevas elecciones, que podrían ser el 25 de diciembre.
El PP y Ciudadanos están ahora presionando al Partido Socialista, que ha estado al timón de la mayoría de los gobiernos españoles de las décadas recientes, para que por lo menos se abstenga y ponga fin al estancamiento, pero los socialistas insisten en que votarán “no”.
En la primera votación, Rajoy debe obtener una mayoría absoluta de votos parlamentarios. Si no lo logra habrá otra votación el 2 de septiembre en que solo necesitará más votos a favor que en contra. Ciudadanos insiste en que el acuerdo abarca solo el voto de investidura y que seguirá siendo oposición.
Hasta el momento, los esfuerzos de Rajoy por obtener apoyos suficientes en la cámara para poner fin a ocho meses de estancamiento político tras dos comicios no concluyentes no han dado resultados. La mayoría de los diputados dijo que votará en contra de su candidatura.
