Los rebeldes sirios anunciaron ayer que suspendían su participación en las negociaciones de paz con el régimen de Damasco, patrocinadas por Rusia e iniciadas horas antes en Kazajistán, hasta que cesen los bombardeos en su país.
“La delegación rebelde suspende sus reuniones debido a los violentos bombardeos aéreos contra civiles. La suspensión se mantendrá hasta que esos bombardeos cesen en toda Siria”, dijo una fuente rebelde en Astaná, capital de Kazajistán, que alberga las negociaciones.
Este anuncio se produjo al iniciarse las negociaciones en Astaná bajo la égida de los “padrinos” ruso e iraní del régimen de Bashar Al Asad, del “padrino” turco de los rebeldes, y en presencia del emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. El régimen y los rebeldes habían empezado a hablar de un proyecto propuesto por Moscú sobre “zonas de desescalada” en todo el país, según fuentes próximas de la oposición consultadas por la AFP.
El documento, del que la AFP obtuvo una versión en árabe, llama a la creación de “zonas de desescalada” en los territorios rebeldes de Idlib (noroeste), en la provincia central de Homs, en el enclave rebelde de la Ghuta (en la periferia este de Damasco) y en la parte meridional del país. Estas zonas tienen como objetivo “poner inmediatamente fin a la violencia” y “proporcionar condiciones para un retorno seguro y voluntario de los refugiados”.
Las negociaciones de Astaná tratan fundamentalmente los aspectos relativos a la seguridad en Siria, mientras que las negociaciones más políticas sobre el futuro de este país en guerra se llevan a cabo en Ginebra, y hasta ahora no han dado resultados.
Según la propuesta rusa, se crearían “zonas de seguridad” en torno a las “zonas de desescalada”.
Estarían constituidas por puntos de control y centros de vigilancia controlados conjuntamente por el Ejército sirio y los rebeldes. Además, unidades militares de “observadores” de países no precisados también serían desplegadas. El documento estipula que Turquía, Irán y Rusia serán los garantes del acuerdo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, ya discutieron el martes la posibilidad de crear zonas de seguridad en Siria.
