Rebeldes sirios luchaban contra el grupo extremista Estado Islámico ayer luego de haber tomado el control de un importante paso fronterizo entre Siria e Irak, un día después de que los combatientes, apoyados por Estados Unidos, tomaron el control del cruce, según activistas.
El paso de Tanf, en el sureste de Siria, une a la provincia de Homs —incluso la antigua ciudad de Palmira, en manos del grupo— con la provincia iraquí de Anbar, donde Estado Islámico tiene una fuerte presencia.
El grupo extremista utiliza los pasos fronterizos para trasladar combatientes y recursos a sus diferentes frentes, a los que busca defender mientras trata de expandir su autodenominado califato islámico.
Los combates comenzaron el pasado viernes, cuando combatientes del Ejército Libre Sirio, apoyados por Estados Unidos, persiguieron a los extremistas islámicos hasta la frontera, matando a uno e hiriendo a varios más, según la red Comités de Coordinación Local, una red opositora.
El Observatorio dijo que los combatientes del Ejército Libre Sirio cruzaron hacia Siria desde Jordania para lanzar el ataque y que fueron apoyados por ataques aéreos de la coalición liderada por Estados Unidos. La agencia de noticias Aamaq, afiliada al grupo EI, negó la toma del cruce fronterizo.