El presidente sudafricano Jacob Zuma sobrevivió ayer a una moción de censura en el Parlamento, el intento más serio de destituirlo después de meses de disgusto creciente debido a las acusaciones de corrupción y una economía en declive, mientras su partido continúa fracturándose.
De los 384 votos emitidos, 177 fueron a favor y 198 en contra, con 9 abstenciones. La moción requería de una mayoría de 201 votos.
Jubiloso, Zuma prometió más tarde que el Congreso Nacional Africano (CNA) ganaría las próximas elecciones en 2019, “una vez más con grandes números” y rechazó la “propaganda” que sostuvo que su partido ya no tenía el apoyo popular.
“Nunca aprobaremos ni votaremos a favor de ninguna moción que intente paralizar a nuestro país”, dijo el CNA en un comunicado.
Decenas de miembros del CNA terminaron apoyando la moción, pues el partido gobernante tiene 249 de los 400 escaños parlamentarios, 5 de los cuales están vacantes.
Al igual que otros miembros del CNA y activistas contra el apartheid, el expresidente Thabo Mbeki pidió ayer a los legisladores del partido que a la hora de votar se preguntaran si confían en Zuma.
