Miles de personas homenajearon ayer a 127 víctimas de Srebrenica, en Bosnia, cuyos restos fueron inhumados en ocasión del vigésimo primer aniversario de la masacre perpetrada en esa ciudad.
Unos 8 mil hombres y adolescentes musulmanes fueron ejecutados por las fuerzas serbias de Bosnia en julio de 1995, la mayor matanza ocurrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, y el único episodio de la guerra intercomunitaria (1992-1995) considerado como un acto de genocidio por la justicia internacional.
Un calificativo que Milorad Dodik, jefe de la Republika Srpska, la entidad serbia de Bosnia, contestó nuevamente ayer: “Se los digo, no reconoceremos el genocidio. El genocidio no tuvo lugar”, declaró, citado por medios de comunicación bosnios.
“El primer paso hacia una verdadera reconciliación será dado cuando la verdad sea reconocida y aceptada”, dijo por su parte el jefe político de los musulmanes bosnios, Bakir Izetbegovic.
“Es como si acabaran de morir, el dolor es el mismo. Esperé durante todo este tiempo que volvieran algún día”, llora Ahmija Hasanovic, de 49 años de edad, con los cabellos cubiertos por un velo azul, antes que fueran inhumados los restos de su padre Aljo y su hermano Alo, recientemente encontrados.
Esta mujer, que actualmente vive en Suiza, había perdido a otro hermano y a su madre en Srebrenica antes de esta masacre de julio de 1995. “Mi tercer hermano murió después de la guerra, de tristeza”, añade.
Según el Memorial de Srebrenica , 8 mil 372 hombres y adolescentes fueron asesinados en solo algunos días y sus cuerpos enterrados en 77 fosas comunes, cinco meses antes del final del conflicto. Más de mil cuerpos aún son buscados, según el Instituto bosnio para las personas desaparecidas. Más de 6 mil 400 víctimas están enterradas en Srebrenica y 230 en otras partes.

