La Asamblea Legislativa de Costa Rica aprobó ayer, en primer debate, una reforma fiscal que contempla aumentos de impuestos, en medio de una prolongada huelga del sector público contra la iniciativa.
El proyecto fue aprobado con 35 votos a favor y 22 en contra, y debe ser sometido a segundo debate antes de ser enviado a sanción del presidente Carlos Alvarado. Para llegar al segundo debate, el proyecto debe ser sometido a consultas del Tribunal Constitucional y de las instituciones que podrían verse afectadas.
La reforma busca contener un déficit fiscal que en 2017 alcanzó 6.2% del producto interno bruto, y llegaría a 7.2% si no se aprueba la ley, según el banco central.
Con el proyecto se sustituye el actual impuesto sobre la venta, de 13%, por un impuesto al valor agregado por el mismo porcentaje, que incluye algunos servicios excluidos del gravamen actual y que permitiría combatir la evasión tributaria. También grava con 1% los productos de la canasta básica, con un mecanismo para que lo recaudado por este tributo se invierta en programas sociales.
