La reforma fiscal aprobada por Estados Unidos (EU), que supone una rebaja sustancial en el impuesto de sociedades, incentiva la repatriación de dividendos y que promueve el establecimiento de empresas en ese país, pone presión al resto de los países para seguir siendo competitivos en la carrera por atraer inversión extranjera directa.
Analistas consultados no esperan que haya un impacto negativo para Panamá, pero advierten de la importancia de mantener la competitividad en la revisión de los regímenes especiales que se está llevando a cabo.