Al menos, 172 mil personas recibieron el año pasado tratamientos de rehabilitación en las instalaciones de atención del Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (CSS).
Se trata de un proceso para mejorar la capacidad de realizar actividades intelectuales, físicas o motoras que, por causas congénitas, degenerativas o accidentales, las personas perdieron.
La directora de la Oficina Nacional de Salud Integral para la Población con Discapacidad (Onsipd) del Minsa, Ingrid González, explicó que la población que demanda estos servicios cuenta con los centros de atención integral (Reintegra) y el Instituto Nacional de Medicina Física y Rehabilitación.
González explicó que además de estos centros especializados, el Minsa y la CSS habilitan espacios dentro de sus instalaciones con esta finalidad.
ATENCIÓN
Los Reintegra son centros para lograr la atención e inclusión de personas con algún tipo de discapacidad física o sensorial.
Estas instalaciones de salud están ubicadas en las provincias de Darién, Coclé, Colón, Chiriquí, Herrera, Los Santos y Veraguas. Allí funcionan con un equipo multidisciplinario conformado por un grupo de profesionales expertos en terapias de lenguaje, terapias ocupacionales, fisioterapeutas, fonoaudiólogos, trabajadores sociales y psicólogos.
Según las cifras del Minsa, 30 mil personas con lesiones leves o severas recibieron atención en los Reintegra, mientras que 70 mil en el Instituto Nacional de Medicina Física y Rehabilitación, vía Centenario, provincia de Panamá.
González explicó que cuando un paciente se remite al Instituto de Medicina Física y Rehabilitación es porque debe recibir un tratamiento más complejo.
Por su parte, el coordinador de Medicina Física y Rehabilitación de la CSS, Edwin Rangel, indicó que en las instalaciones de salud de esta entidad se atienden por año unas 72 mil personas.
Aseguró que salvo las provincias de Los Santos y Veraguas este servicio cuenta con los especialistas. En estas dos provincias falta por designar al médico especialista en Rehabilitación, dijo Rangel.
OBSTÁCULOS
A pesar de que los sistemas de salud pública Minsa- CSS cuentan con las instalaciones y los profesionales para ofrecer el servicio que requiere la población con una discapacidad permanente o eventual, no todos tienen acceso a este servicio.
González manifestó que existen factores que alejan a esta población de este servicio de atención como son las barreras arquitectónicas, de comunicación y lenguaje y las barreras socioculturales y económicas.
“Una persona con discapacidad entra en un círculo vicioso que involucra repercusiones económicas como disminución de la productividad y aumento del gasto sanitario, lo que les acarrea una disminución del ingreso económico y la pobreza”.
Agregó que todas estas situaciones originan un subregistro de las personas que realmente requieren de esta atención sanitaria.
INCREMENTO
El coordinador de Medicina Física y Rehabilitación de la CSS, Edwin Rangel, aseguró que las atenciones en este servicio van en aumento, y no descartó que los accidentes de tránsito contribuyan a esta situación.
Rangel expresó que la principal afectación es por el síndrome de latigazo que produce dolor en el cuello y la columna cervical.
Además, el especialista indicó que otras lesiones como son la fractura de vértebras, cráneo, fémur, húmero y extremidades también se atienden en los servicios de Medicina Física y Rehabilitación.
Los accidentes pueden dejar secuelas, producto de traumas craneoencefálicos, lesiones cerebrales o secuelas neurológicas, explicó Rangel.
En ese sentido, el subdirector de Operaciones del Tránsito de la Policía Nacional, Alberto Rodríguez, reconoció que existe un incremento en los accidentes de tránsito.
De hecho, mostró cifras que indican que en los primeros 10 meses del año, los accidentes de tránsito dejaron 10 mil 114 personas lesionadas, mientras el año pasado cerró con 11 mil 454.
Este incremento se debe a la falta de tolerancia de los conductores y el irrespeto a las reglamentaciones de tránsito, por lo que buscan estrategias para reducirlos.
Rodríguez manifestó que entre los factores que influyen en que un conductor pierda el control de su vehículo están manejar fuera de los límites de velocidad, conducir en condiciones climáticas adversas, hacerlo cuando está cansado o bajo los efectos del alcohol.
Tanto Rodríguez como Rangel mencionaron que otros elementos que causan distracción al momento de conducir un vehículo y que puede acarrear un accidente es “chatear o hablar por celular”.
