Controles del gasto, equidad y la fiscalización del financiamiento público y privado que reciben los partidos políticos, son algunos de los aspectos fundamentales que, a juicio de Lorenzo Córdova Vianello, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) de México, se deben incluir en una “buena reforma electoral”.
Las declaraciones de Córdova Vianello se dan en momentos en que la Asamblea Nacional panameña discute el proyecto 292, que reforma el Código Electoral, el cual fue aprobado en primer debate la semana pasada.
Los cambios hechos por los diputados han levantado críticas, pues están centrados en aumentar el financiamiento privado y eliminar los controles de transparencia de cara a los comicios de 2019. Por ejemplo, el aumento de 50 centésimos a 5 dólares en el tope de donaciones privadas que puede recibir el candidato por cada elector. No obstante, el proyecto aún debe ser aprobado por el pleno legislativo.
En ese sentido, Córdova Vianello, quien participó en el primer Congreso Panameño de Democracia y Derecho Electoral, que realizó la semana pasada el Centro de Estudios Democráticos del Tribunal Electoral (TE), manifestó que la fiscalización de los fondos que reciben los partidos, tanto público como privado, es un tema de debate a nivel mundial.
Sin embargo, señaló que una democracia fuerte requiere de un partido fuerte, el cual no debe obviar temas como la democracia interna, la rendición de cuentas y la transparencia que tienen que dar a la ciudadanía.
¿Qué aspectos no debe dejar de lado una buena reforma electoral?
Para un buen sistema de control del gasto o fiscalización es fundamental que existan mecanismos que permitan inhibir, por un lado, conductas indebidas o ilegales de los partidos, pero que, al mismo tiempo, permitan transparentar sus propios gastos.
¿Los problemas en cuanto al tema del financiamiento que tiene Panamá ya los vivió México?
Panamá está enfrentando los mismos problemas que todas las democracias: el del dinero, pero en términos generales, el sistema electoral del país es robusto.
La discusión que tienen ahora sobre el tope de gasto del financiamiento privado de 50 centésimos a 5 dólares, es una discusión que tenemos todos. Eso indica que los dilemas de la democracia son los mismos en todos los países, pero las formas de resolverlos no tienen que ser iguales, el contexto hace la diferencia...
En Panamá, si los partidos y los candidatos no cumplen con la rendición de cuentas se les pone una multas y en muchos casos hasta se les da prórroga, ¿en México también es así?
En México, los partidos están obligados a presentar ante el INE toda la documentación requerida que sustente los gastos del financiamiento público y las donaciones privadas. Si no lo hacen se les amonesta con multas, que luego le restamos del financiamiento. Es obligatorio que los candidatos cumplan, porque el pasarse del tope de financiamiento privado es motivo para la anulación de las elecciones.
¿Cuánto invierte México en el tema del financiamiento público?
Es parecido al de Panamá. Hay financiamiento público, que es el que prevalece, y privado, que es menor. El financiamiento público se divide en ordinario [se da permanentemente a los partidos] y el de gasto de campaña.
El próximo año, el financiamiento ordinario asciende a 210 millones de dólares. Pero además, cuando hay elecciones intermedias [Cámara de Diputados, que se elige cada tres años ] se entrega un 30% adicional de ese monto. Y cuando estamos en elecciones presidenciales, que se renueva el Senado y toda la Cámara de Diputados, se les da un 50% adicional de ese monto.
Usted dijo que se inclinaba más por el financiamiento público, ¿por qué?
Porque el público sí te permite incidir en la equidad, y el privado no. El financiamiento privado no te permite tener un control. Puedes tener una auditoría, pero no un control. Con el público sí, porque sabes cuánto tienes y cómo lo repartes. El financiamiento público es importante para la equidad, y el privado para mantener esa vinculación entre el partido y sus bases de apoyo y seguidores. Creo que debe haber un equilibrio bien definido entre ambos. Si no existe este equilibrio, puede romperse la lógica de la equidad.
En Panamá se habla de que los partidos no tienen propuestas ni practican sus ideologías, ¿en su país también es así ?
Globalmente, los partidos políticos están enfrentando problemas de “precarización ideológica” y “programática”. Cada vez más, estamos viendo los partidos en México y en el mundo transformarse en maquinarias electorales y convertirse en partidos electoreros. Están más preocupados por ganar elecciones que discutir sus ideologías y propuestas. Acaba importando más el candidato, las frases bien hechas, que un programa de gobierno.
¿Cree entonces que se debe apostar por las candidaturas independientes, ya que los partidos andan manga por hombro?
La democracia requiere de partidos. Qué bueno que llegaron las candidaturas independientes, démosle la dimensión que requieren y no le pidamos lo que no van a dar. No es cierto que un candidato independiente, por principio, sea un ciudadano puro y un candidato de un partido sea impuro o corrupto. En buen castellano, toda persona que haga política es un político. Hay políticos improvisados, de más tiempo, profesionales, pero son políticos y todos los candidatos de los partidos son ciudadanos. Las candidaturas independientes tienen virtudes, pero también defectos.
¿Qué deben hacer entonces los partidos para salir de esa crisis que señala usted?
Soy creyente de que una democracia fuerte requiere de un partido fuerte y hay temas, como la democracia interna, la rendición de cuentas y la transparencia, que no pueden obviar los partidos políticos.
La democracia requiere de partidos fuertes, y eso es algo que deberíamos exigirle a los partidos. Yo creo que una democracia robusta debe superar entregar sus votos a un candidato por imagen. La creación de la democracia es una construcción colectiva no es una responsabilidad de algunos, sino de todos: de las autoridades electorales, de los partidos políticos, de los medios de comunicación y de los entes de gobierno.
¿Los ciudadanos deben ser más exigentes con los partidos para que estos se reivindiquen?
Sí, una sociedad democrática es cuando los ciudadanos exigen, cuestionan a los partidos, a las instituciones y ejercen sus derechos.
