El jefe de la Policía Federal, comisario general Román Di Santo, presentó ayer la renuncia en medio de cuestionamientos sobre su accionar al frente de la principal fuerza de seguridad del país en el caso de la muerte del fiscal Nisman.
En los últimos días la labor de Di Santo, designado en 2012 por la entonces presidenta Cristina Fernández, fue cuestionada primero por la jueza Fabiana Palmaghini, quien tuvo a su cargo la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman, hallado con un disparo en la cabeza en el baño de su apartamento el 18 de enero de 2015. La magistrada criticó la presencia del jefe policial en el lugar antes del arribo de funcionarios judiciales y que no se haya cumplido con los protocolos de preservación de pruebas.
El rol de Di Santo en la investigación por la muerte de Nisman también fue objetado por la diputada Elisa Carrió, una de las principales socias políticas del frente Cambiemos, liderado por el presidente Mauricio Macri.
La legisladora pidió públicamente la salida del comisario a principios de esta semana y lo acusó de manipular la escena del hecho.
La justicia todavía no determinó si Nisman se suicidó o lo mataron cuatro días después de denunciar a la expresidenta Fernández por encubrimiento de ciudadanos iraníes señalados como responsables de un atentado contra un centro judío de Buenos Aires en 1994.
